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Hay Libros que nos traen recuerdos. Recuerdos de lugares, cosas, detalles, olores, sabores, sensaciones olvidadas. Recuerdos de escritores etéreos que encarnamos cada vez que leemos, legados de vidas ya muertas, amalgamadas con las nuestras. Quizá recuerdos de anteriores existencias, guardadas en nuestro inconsciente ancestral.
Libros de historias de amor frustrado, prohibido, inventado, anhelado. Historias viejas, pasadas de moda. Clásicos cursis y demasiado rosas para la juventud de hoy. Prototipos de mujeres femeninas, románticas, soñadoras, silenciosas, estacionadas en el siglo XIX, usadas, abnegadas, negadas.
Libros de mujeres masculinizadas del siglo XXI, que rechazan el rol de mujer sumisa por temor a ser vejadas como aquellas del pasado. Escritoras de corazón vulnerable que lo guardan envuelto en acero por temor de verlo morir al manifestarse. Que promueven lo femenino y lo masculino en un embrollo imposible de coexistir, forzado, antinatural, injusto y desesperado. Feminidad e instintos maternales auto destinados a fallecer por la misma hembra que los desea y los desecha como rebelión contra el macho que permanece confundido e injustificadamente ignorante de su rol ante la muerte auto infringida de la mujer actual.
Libros para derramar lágrimas, enjugarnos los ojos, abandonarnos en sollozos desesperados, angustiantes, libres... provocando una catarsis auto impuesta, liberadora, sanadora.
Libros para reflexionar, para darnos cuenta -preámbulo de la acción consciente y transformadora- llevándonos voluntariamente a crecer, a luchar, a conocernos, a armarnos de valor y liberarnos ante un mundo turbio como el agua estancada.
Libros que subliman nuestra furia animal asesinando mentalmente al malvado de la historia, símbolo de la amenaza a nuestro cuerpo, a nuestra dignidad y voluntad, a nuestro ego, nuestros planes y libertad, a nuestro espacio, a nuestros miedos. Destruir sin ser juzgado, teniendo al enemigo muerto en nuestras manos, regocijándonos de su inexistencia. Crimen y castigo que sufre el personaje y cuyo culpable es el escritor; crimen ajeno, liberador.
Libros para liberar la libido, cuentos eróticos, palabras soeces que estimulan los oídos castrados, ensordecidos, de mujeres reprimidas de pasión. Voces escritas que estimulan la sensualidad femenina, que reviven la piel olvidada, anhelante, vibrante, maldecida e ignorada, condenada a morir si no es acariciada.
Libros que nos transportan, inmóviles, a la historia futura, pasada y presente: caballeros dorados, espadas, peluquines, gnomos y duendes milenarios con pistolas de iones paralizantes, magia y tecnología indisoluble, que atropella nuestro intelecto dando culto a la imaginación.
Historia de la historia que se repite, guerras absurdas causadas por la avaricia, sinrazón insultante y humillante. Villanos opresores que inmerecidamente trascienden y permanecen vivos gracias a escritores ignorantes sobre las fuerzas místicas que preservan en las páginas la existencia malévola y destructiva de los personajes de la historia.
Vieja ciencia ficción del siglo veinte rebasada por una realidad vertiginosa. Locos visionarios que aún retan a la ciencia y alimentan la imaginación. Ideas descabelladas pero posibles, metáfora, intelecto, corazón y tecnología en un mismo relato.
Libros para expandir el pensamiento y las ideas, conociendo otras vidas, países, ciudades y costumbres, descubriendo que compartimos los mismos temores aprendidos, las mismas interrogantes y la misma humanidad. Culturas temidas por extrañas y desconocidas, con cultos y ritos semejantes que nos acercan al mismo todo sinérgico, y único.
Libros de lenguas disponibles universalmente, idiomas que accidentalmente aterrizan en el recién nacido según la latitud y longitud de su primera presencia; idiomas que estrechan los cuerpos y las mentes, uniendo y desuniendo países y personas.
Libros droga, para evadirnos, llenar vacíos, engañar nuestra soledad y desesperanza rodeándonos de historias falsas, mimetizándonos en los personajes que viven y desaparecen al terminar la historia, abandonándonos y desintegrándonos. Libros que nos saturan artificialmente de emociones y sensaciones intensas, alucinatorias, tan reales, que parecen ciertas.
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