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Bill Gates, Presidente de la empresa Microsoft señaló que "La red Internet se convertirá en un auténtico estilo de vida... el estilo de vida Web, a través del cual se realizarán compras, se obtendrá información y se mantendrá el contacto con las amistades". Además, agregó: "Internet será en el siglo XXI tan normal como la televisión, el teléfono y el automóvil y va a revolucionar el trabajo en muchas empresas".
Bill Gates, en esa entrevista publicada por el diario francés Liberation en Noviembre de 1997 apuntó el aspecto más importante de la tecnología: está tomando control de la vida cotidiana, privada. No solamente se ha vuelto absolutamente indispensable en todos los procesos productivos y administrativos, sino que además ha ingresado al hogar y está creando dependencia en aquellas familias que pueden darse el lujo de pagarla.
Sin embargo, su integración a la vida cotidiana ya no es sólo un asunto relativo a las posibilidades económicas de quien la compra implícita en equipos y servicios, sino de la capacidad de sus usuarios de asimilarla y dominarla.
Los productos de consumo general, y alta tecnología, generalmente tienen un alto porcentaje de su capacidad tecnológica desperdiciada por el usuario.
El 8 de Mayo de 1997 el periódico Reforma, de la ciudad de México publicó un artículo redactado por Robert La Franco, titulado ¿Demasiadas opciones?. Éste inicia lanzando la pregunta "¿Qué pasaría si los operadores de televisión por cable y las trasmisoras por satélite ofrecieran 500 canales y nadie los sintonizara?". A continuación, La Franco describe un estudio realizado por la empresa Nielsen Media Research, en el cual se concluye que la gente no navega por los canales tan frecuentemente como esperaban los ejecutivos". A modo de ejemplo relata el caso de un sistema de 31 canales que se incrementó a 70, pero sin embargo, los televidentes expandieron en promedio su rango de opciones sólo de 11 a 14.
El ejemplo anterior pone en evidencia que el público consumidor ya no se engolosina como antes con las novedades, y que ante la confusión generada por la multiplicidad de opciones, se ha vuelto más selectivo, y sólo asimila aquello que está dentro de sus posibilidades de uso. Con la tecnología está empezando a suceder lo mismo.
El software informático cada vez se edita más poderoso, con funciones que representan más beneficios. Sin embargo, conforme se incrementa la complejidad de los programas, se percibe la tendencia del usuario típico, -no experto-, a ignorar el potencial tecnológico, para centrarse en sus rutinas habituales y solamente asimilar algo de las nuevas opciones.
Jack Trout destaca la tendencia del consumidor a decidirse por lo simplificado y accesible. Esto nos indica a su vez, que los consumidores son incapaces de asimilar el ritmo de la dinámica del desarrollo tecnológico. Conforme se complica el uso de la tecnología cotidiana, que está accesible en el mercado, se percibe una tendencia en el usuario no calificado a ignorar lo que está lejos de sus necesidades inmediatas, ya que no dispone ni de tiempo, ni de ánimo para experimentar lo que exceda a las exigencias de sus compromisos cotidianos, tanto del ámbito laboral, como personal.
Cada vez es más evidente que la tecnología exige de modo paulatino, mayor capacidad tecnológica y conocimientos al usuario. Esto traerá por consecuencia un impacto social de graves dimensiones, pues dividirá a los consumidores en dos grandes segmentos: el de los "integrados", por un lado, y el de los "marginados", por otro.
Los integrados serán aquella minoría altamente calificada intelectualmente, capaz de asimilar la tecnología según evolucione, y además, con capacidad para dominarla.
Esta segmentación responde a habilidades individuales, independientemente de su capacidad de compra. Los marginados serán aquellos cuya carencia de habilidades les impida dominar la tecnología, y además, hayan decidido prescindir de ella.
Jeremy Rifkin dice respecto del impacto social de la tecnología que "cuando se introduce una nueva tecnología se crean nuevas relaciones de poder y nuevas desigualdades". Sin embargo, es de esperarse, que si no se instrumentan programas para integrar a las masas de consumidores, dentro del mercado potencial de equipos cotidianos de alta tecnología, se corre el riesgo de dividir al mundo en dos grandes grupos, que convivirán en las mismas macrópolis: una elite de integrados, con altísimo nivel de calidad de vida y por otro, las grandes mayorías marginadas.
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