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Primera reflexión: Lo original del concepto. ¿Es realmente novedoso? En mi opinión, lo dudo, ya que si usted se pone a analizar su trabajo (empleo o labor), encontrará analogías interesantes. Por ejemplo:
a) En Big Brother están encerrados (en el trabajo también)
b) Están constantemente vigilados (en el trabajo también)
c) Sobreviven con $20 pesos al día (muchos en el trabajo también)
d) Luchan por convivir con los compañeros (en el trabajo también)
e) Cuidan no ser "nominados" (en el trabajo busca conservarlo)
¿Cómo ve? Después de todo no es tan novedoso, ya que muchos de nosotros vivimos nuestro "Big Brother" a diario.
Segunda reflexión: Analogía con la religión. Hasta el momento dos han sido los miembros expulsados (nota: no es que lo siga de cerca, el problema es que lo meten hasta por las orejas), y cada uno de ellos parece identificarse con un pecado capital. La primera expulsada fue la lujuria, y el segundo la pereza.
Parecía que íbamos por buen camino: La sociedad mexicana identificaría a la lujuria y a la pereza como razones de rechazo (expulsión) ante la sociedad, y finalmente algo bueno iba a salir de esto; pero no, no fue así. Los expulsados parecen haber sido premiados por sus defectos y ahora gozan de fama, lo cual es muy malo, ya que la juventud entenderá que el ser "liviano" y/o flojo (por no decir otra palabra) es bien visto y lleva al éxito en la vida.
Según los pronósticos, el siguiente pecado (miembro) a "expulsar" sería la ira o la envidia.
Tercera reflexión: El perfil de los miembros. Muchos editorialistas han resaltado la falta de cultura de la mayoría de los integrantes. Estoy de acuerdo con todos ellos. En todas las reseñas del programa no he escuchado debates interesantes o pláticas de contenido profundo.
Los miembros caen en "chismorreos", en discusiones de mercado, en pláticas sin sentido, todas ellas a un relación de 4 a 1 (4 groserías por 1 palabra).
De acuerdo, no es un programa para encontrar al siguiente Premio Nóbel, pero es preocupante que no se tenga idea de temas cotidianos como el desempeño del presidente, el conflicto del Medio Oriente, los problemas migratorios, etc.
Me preocupa que la juventud pueda tomar a estas personas como "modelos a seguir". Los padres de familia deben estar muy al pendiente para orientar a sus hijos y clarificarles lo que es bueno y lo que es malo.
Cuarta reflexión: Rating. Se está dando una especie de "auto-adulación". El programa presume de altos ratings. La frase adaptada sería: "Rating no pedido, culpabilidad aceptada". ¿Por qué no se revela la cantidad de encuestas para una expulsión? Creo que falta transparencia en este sentido.
Las batallas se ganan con hechos, no con argumentos. El programa debe demostrar que puede entretener, sin necesidad de usar términos como el "rating" el cual sólo es una herramienta de efectividad en medios, no un "valor agregado" del programa.
Si a la pregunta: ¿Por qué ve usted Big Brother?, se contesta: "Porque tiene alto rating", se dará cuenta que no tiene lógica la respuesta. El rating es un fin, no un medio.
Conclusión. La casa de "Big Brother" seguirá dando de qué hablar. Son muchas las lecciones que faltan por aprender. La sociedad mexicana debe comprender que este programa no debe influir negativamente su estructura de valores.
Tarde o temprano tenía que comentarle sobre este programa. Necesitaba "desahogarme". Me había propuesto no hablar del tema, pero ni modo, aquí me tiene.
PD. Creo que ya metieron un perro a la casa, mi duda es: ¿Qué va a hacer el perro con dos millones y medio de pesos? Yo le apuesto al perro: tiene nobleza, inteligencia, amistad incondicional, alegría, etc.
Saludos a los lectores (y lectoras ciertamente); estoy pendiente con los temas que amablemente han sugerido.
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