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No hay duda que la creatividad publicitaria ha evolucionado con la sociedad. La publicidad se ha convertido en una forma más de entretenimiento, de hecho hay mucha gente que se entretiene más con los comerciales que con los mismos programas.
Cada vez cuesta más trabajo captar la atención del consumidor, sea televisión, un espectacular o una revista. La creatividad se pone a prueba y como resultado un bien o servicio se debe de vender apelando más a sentimientos y a situaciones de consumo, no tanto a características físicas del producto o servicio.
Como resultado, las modelos han tenido que enseñar un poquito más, los "chavos" se han tenido que mostrar más "cool", las amas de casa más actuales, los hombres más intrépidos y aventureros, la tercera edad más "alivianada", etcétera, etcétera.
Ahora entremos en materia: en casi todas las comunidades, se cuenta con ciertos grupos sociales, los cuales se dedican a criticar y censurar la creatividad publicitaria, argumentando que los valores y la integración familiar está en riesgo. La mayoría de estos grupos poseen una mentalidad muy cerrada e inflexible, que lejos de ayudar, obstaculizan nuestro crecimiento como individuos.
Recuerdo un ejemplo en la ciudad de Monterrey, cuando este tipo de grupos censuró los espectaculares de la marca de ropa interior "Wonder Bra". El concepto creativo no era agresivo en lo absoluto, de hecho era cómico, no erótico. Frases como "No sé cocinar... ¿Importa?" arrancaban una sonrisa y hacían olvidar un poco los problemas cotidianos.
Fue tanta la presión que esos anuncios desaparecieron, y la "gente puritanis-moralis" se anotó una victoria más. La verdad, qué ironía, ya que mientras festejaban su triunfo, sus casas estaban descuidadas, con hijos desorientados, de bajas calificaciones, y en el peor de los casos, con problemas de alcohol y drogas. "El buen juez por su casa empieza", un dicho que cae como anillo al dedo.
A finales del año pasado, el tema de la "moralidad" surgió de nuevo con una petición para prohibir diversos programas y campañas publicitarias. Entre las campañas atacadas destacaban el refresco Senzao de Coca Cola y los desodorantes Stefano.
La educación de los hijos siempre es tema delicado. Ellos siempre estarán expuestos a toda clase de medios, y los padres de familia deben de estar preparados para explicar cualquier "duda" que tengan.
Censurar por todas partes no es la solución. La verdadera solución radica en una estrecha comunicación familiar; de manera que estemos preparados para asimilar cualquier concepto que se nos presente.
La censura exagerada no es saludable; por otro lado la globalización es una realidad, y si no abrimos nuestras mentes estaremos condenados al retraso, producto de este "proteccionismo mental".
Mi llamado a estos grupos sociales radicales: "Get a life!" (Un trabajito, ¿no?)
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