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E l marketing es un concepto que implícitamente existe desde que los pueblos saben comerciar, en pocas palabras “mercadear”. Es en la era contemporánea, cuando oficialmente se le considera como una disciplina separada y diferenciada del simple hecho de vender un producto o servicio.
La enseñanza del marketing ha alcanzado niveles muy altos. Escuelas de negocios se especializan en la materia y cada año nuevos gurús se integran a la lista (algunos genuinos, otros seudo-gurús).
Es muy interesante seguir aprendiendo sobre los nuevos conceptos del marketing: guerrillas, enfoque, leyes inmutables, lealtad, CRM, posicionamiento, relationship mkt, etc.; sin embargo, las realidades (en especial de Latinoamérica) nos golpean con fuerza y cuestionan la validez absoluta de estos conceptos.
Muchos negocios todavía no captan la idea que el marketing no es una actividad aislada. Para plasmarlo en otros términos, citaré lo dicho por Peter Drucker:
"La mercadotecnia es tan fundamental que no puede considerarse una función individual. Es toda la operación comercial vista desde la perspectiva de su resultado final, es decir, desde el punto de vista del consumidor".
Debe quedar claro a las otras áreas de una empresa que a marketing le toca la tarea de entender al consumidor, la cual no es muy sencilla, especialmente en Latinoamérica.
Las investigaciones de mercado pueden ser muy reveladoras para quien no tiene ni la más remota idea de lo que pasa a su alrededor, sin embargo, para el mercadólogo consciente de su entorno, las investigaciones suelen ser contradictorias a lo que es sentido común dicta, y déjeme decirle que en la mayoría de las veces el sentido común y la lógica son más confiables.
Ahora bien, dejemos claro que en este entorno, marketing no siempre es la víctima y "el mundo" el villano. Mucho tiene que ver marketing en no darse su lugar, ya que muchas veces ni ellos mismos toman en serio su trabajo ni están conscientes de la importancia de su contribución a los objetivos de la empresa.
En fin, esta falta de comunicación nos lleva a una ausencia de coordinación entre las áreas la cual perjudica finalmente a toda la empresa.
Si un producto no sale bien, a fuerza hay que buscar culpables. O fue la planta que no lo hizo con calidad, o fue compras que no hizo su tarea, o fue marketing que no tenía bien definido el concepto, o fue ventas que no hizo su labor, etcétera, etcétera.
No estamos diciendo que el marketing deba ser el centro del universo, eso sería un grave error. Estamos hablando de que los niveles altos deben de ponerse las pilas y ser unos "facilitadores" en esta comunicación interna, en la cual Marketing se debe dar su lugar.
En cualquier profesión hay buenos y malos. Mi compromiso individual como mercadólogo es velar por la reputación de la carrera. Muchas escuelas por "moda" están implementando programas de marketing y cada vez hay más gente en la calle con título pero sin cerebro (y vaya que lo he comprobado, hasta parecen miembros de la casa de Big Brother, a quien le caiga el saco, que se lo ponga).
Es para mí un reto ver cómo personas con otra profesión (Ingenieros, Abogados, etc.), les apasiona tanto la práctica del marketing. Creo que tenemos en puerta un marketing más abierto y diversificado.
En conclusión: El futuro es promisorio, y el ganador deberá ser el consumidor, que es en primera instancia el que nos da de comer.
Gracias a todas las personas que me han compartido sus opiniones en columnas anteriores.
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