Seguridad aérea en México

Con el reciente aterrizaje forzoso de un aparato de una aerolínea regional, me pregunto: ¿Porqué la “seguridad” no es un argumento de venta de las aerolíneas mexicanas? La verdad, a mí me gustaría escucharlo, ¿A usted no?



Su servidor, dada la naturaleza de su trabajo tiene la necesidad de volar más o menos seguido, y el evento de Baja California me recuerda un tema que ya casi olvidaba: la seguridad de los aviones a los que me subo.

"Si le pasó al Concorde, ¿Porqué a nosotros no nos iba a pasar?"... éste sería un comentario clásico si la aerolínea tomara con inmadurez el problema.

Tengo la tranquilidad que no es así. Estoy seguro que esta situación debe de servir como lección para ser más cuidadosos en la revisión y en los mantenimientos preventivos que se le dan a las aeronaves.

Sea cual sea su religión, estoy seguro que usted se encomienda a su Dios previo al despegue del avión.

Analicemos el tema de la seguridad desde dos perspectivas:

1. Mencionar la seguridad en la publicidad
Se debe de tener cuidado en no argumentar en exceso el tema de la seguridad, ya que: "Explicación no pedida, culpabilidad aceptada". Por otra parte, si se llega a mencionar, un spot debe de mostrar por ejemplo a uno de los mecánicos como principal "recomendante" de la aerolínea. Decir cosas como "Sometemos nuestros aviones a un chequeo de 5,000 puntos" transmite buenas vibras, ¿No cree?

2. Omitir la seguridad en la publicidad
No mencionar seguridad lleva al consumidor a "imaginar" las condiciones en las que se encuentra el avión. Aquí depende del optimismo o pesimismo de cada persona. Omitir la seguridad por completo, lo considero inadecuado.

Hay otras aerolíneas que no mencionaré nombres, pero que sí le compartiré mi experiencia. La azafata me decía: "Ponga su asiento en posición vertical", y yo sólo dije: "¿Cómo quiere que lo enderece si ni siquiera funciona?" Otra cosa: El cinturón de seguridad literalmente "me lo amarré" al no tener hebilla de un lado.

No es posible que sigamos aplicando el dicho de "Ahogado el niño se tapa el pozo". A mí no me deja tranquilo la estadística de que es más probable darme en la torre en carro que en avión.

Tengo la tranquilidad que mi familia recibirá muchas disculpas si se cae mi avión (mínimo), ya que por el tema de la impuntualidad nunca recibí una sola.

En fin, en esta ocasión desahogué con usted mis "miedos aeronáuticos", y espero que comparta alguna de mis opiniones. En este país hay mucha gente que trabaja "al ahí se va", espero que no haya de estas personas en las aerolíneas.





Armando Nájera
Graduado en Mercadotecnia (ITESM, 1995), con experiencia en el sector alimentos. Laboró en Kellogg's de México y actualmente se desarrolla en el área de Marketing Carnes Frías de Sigma Alimentos.

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