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Gina Lugo

Las diferentes caras del mercado chino: expansión económica y disparidad regional

La posibilidad de poder vender un producto a mil trescientos millones de personas podría motivar a cualquier empresa a instalarse en la competencia por el mercado chino.



En la realidad, sin embargo, el mercado chino se reduce a un número mucho menor de posibles compradores. No obstante, dicha clientela no deja de constituir un grupo no despreciable, sobre todo porque sus ingresos han estado en constante ascenso.

En Beijing y Shanghai, por ejemplo, el ingreso anual neto per capita se incrementa 1.57% año con año.

El blanco de las campañas publicitarias está cada vez más enfocado a ese grupo de "nuevos ricos" instalados en los diferentes centros urbanos alrededor del país. Los clientes más codiciados son sobre todo aquellos que radican en las grandes ciudades de la costa este, ya que son quienes cuentan con los ingresos discrecionales más altos de toda China.

Los resultados de una encuesta nacional recientemente realizada en 31 ciudades chinas (con 9,212 entrevistados) demostró que más del 51% de todos los entrevistados habían obtenido un incremento en sus ingresos de 1997 a la fecha. La encuesta demostró también como este aumento permitió un gasto mayor en educación, actividades recreativas, en la compra de vivienda y de otros bienes duraderos por parte de los entrevistados.

Para el 2001, la población urbana de China contaba ya con un ingreso anual neto per capita de 6,860 yuanes (US$827), mientras que en Shanghai, la metrópoli más grande de China, (16.74 millones) y la cual cuenta también con el más alto ingreso per capita, dicha cifra se ubicó en 8,439 yuanes (US$1,020).

Aunado a esto, el gasto familiar en alimentos (Índice de Engels) en las zonas urbanas se ha ido reduciendo, permitiendo que un porcentaje mayor del ingreso sea destinado al consumo de otros bienes y servicios. Mientras que en 1997 las familias urbanas gastaban 46.7% de sus ingresos en alimentos, la cifra para este año se espera sea de alrededor del 35.5%.

Cinco años atrás comprar auto o casa propia se veía como algo muy a largo plazo; este año, un número cada vez mayor de personas cuenta con auto y casa o departamento propio. En Shanghai, el número de autos nuevos circulando en la ciudad aumentó de tal manera que el gobierno local tuvo que imponer una cuota anual para la expedición de placas.

De igual manera, en el caso de la adquisición de vivienda, la demanda ha sido tan grande que la mayor parte de los conjuntos habitacionales (muchos de los compradores siendo chinos de ultramar, a quienes les resulta mucho mas barato comprar una casa en Guangdong o en Shanghai, que en Singapur, Hong Kong, Estados Unidos o Canadá) se encuentran muy por encima de su valor del año pasado.

Otros de los productos más populares han sido televisores, teléfonos celulares y computadoras. De acuerdo a la encuesta, 39.9% de los entrevistados cuenta con computadora propia, y 78.4% de estos tiene acceso a internet.

En el área de servicios, 34.7% de los entrevistados señaló que la mayor parte de sus ingresos fue destinada a la educación de sus hijos en escuelas locales (26.1%), con un porcentaje relativamente pequeño de personas invirtiendo en educación en el extranjero (0.4%).

Para las familias chinas el éxito de sus hijos en los estudios sigue siendo uno de los eventos más felices de sus vidas, de ahí que se invierta tanto dinero en educación. Las estadísticas demuestran que la educación se ha convertido en un pilar del sector terciario en China, sobre todo por la gran apertura que ha presentado este sector en los últimos años.

El turismo es otro sector que se ha visto altamente beneficiado por los aumentos en el ingreso en zonas urbanas. El turismo doméstico ha crecido de forma exponencial, mientras que el turismo al extranjero -aunque de mucho menor magnitud que el domestico- comienza a ganar popularidad, a la vez que las opciones y destinos de viaje aumentan.

El gasto en salud también se ha incrementado de forma significativa, sobre todo debido a los altos costos en medicamentos y al envejecimiento de la población. En oposición al aumento en el gasto, los altos precios en medicamentos y servicios de salud han fomentado también un ahorro mayor o la adquisición de distintos recursos financieros como salvaguardas.

En general, las zonas urbanas han visto un crecimiento importante en el consumo, lo cual se refleja también en la amplia oferta y variedad de productos ofrecidos en el mercado. La creciente demanda ha atraído a las grandes cadenas de supermercados trasnacionales como la compañía francesa Carrefour, la compañía alemana Metro y la reina de los supermercados Wal-mart.

En lo relativo a la venta de autos, de las compañías extranjeras Volkswagen ha sido un ganador neto. Su joint venture con la compañía automotriz china Numero 1 ha convertido a la VW en la marca extranjera más vendida.

En el área de los teléfonos celulares y las computadoras la competencia ha sido más fuerte. Mientras que Nokia, Ericsson, Samsung y Philips han logrado ganarse un pedazo importante del pastel, los celulares chinos (mucho más baratos) se venden también como pan caliente.

En el mercado de computadoras, tanto en hardware como en software, las compañías chinas han logrado dominar el mercado doméstico, sobre todo por sus precios mucho más económicos. La piratería sigue siendo un problema tanto para marcas extranjeras y como para las nacionales, y aun cuando se estén haciendo grandes esfuerzos por erradicarla, es de tal magnitud que siempre permanecen lugares donde encontrarla.

La otra cara del mercado
El celebrado aumento del ingreso en las principales ciudades no es compartido por el resto de la población. A la vez que la expansión económica en la costa Este avanza a pasos agigantados, el crecimiento económico en las zonas urbanas del interior y en las zonas rurales ha sido mucho más lento. En la última década, la disparidad del ingreso entre las zonas urbanas y el campo se ha incrementado de tal manera que para el 2001 el ingreso rural representaba solamente 35.7% del ingreso urbano.

En el campo prevalecen los sueldos bajos, resultado del severo deterioro del sector industrial básico establecido en esas zonas. A esta dualidad campo-ciudad se ha sumado una creciente disparidad económica entre las distintas regiones del país, lo cual ha obligado a las autoridades a admitir que China a entrado en una etapa de disparidad absoluta.

Tomemos a Shanghai como punto de comparación (ya que es la entidad administrativa más rica): Mientras que en el 2000 el ingreso anual de los agricultores de Shanghai ascendió a 5,596 yuanes (US$677), el ingreso de los agricultores de Guizhou (la provincia con el menor ingreso per capita) era de sólo 1,374 yuanes (US$166). Con relación al ingreso de la población urbana, los shanghaineses disponían de 8,439 yuanes (US$1020) anuales y los habitantes de las zonas urbanas de la provincia interior de Shanxi (donde trabajo ahora) contaban tan sólo con 4,990 yuanes (US$603) anuales.

De igual manera, mientras que el incremento en el ingreso anual per capita de Shanghai es de 1.57 puntos porcentuales, en Shanxi el incremento anual del ingreso en las zonas urbanas es de solo el 0.2%.

Estas disparidades económicas son resultado de los diferentes ritmos de desarrollo. El interior de China no ha logrado atraer la inversión que ha hecho de la costa Este un ejemplo de desarrollo a nivel mundial. Debido a que la expansión de los mercados no ha traído el crecimiento económico esperado, el gobierno central a exhortado a los gobiernos provinciales del interior a llevar acabo reformas institucionales que promuevan la expansión económica.

En otros casos el gobierno central ha aportado ayuda económica directa para la construcción de infraestructura (sobre todo en el área de las comunicaciones) necesaria para integrar a las provincias mas alejadas con el resto de la economía nacional y con el exterior.

Como resultado de una nueva política para abrir el Oeste (Xibu da kaifa) instituida el año pasado, el gobierno central ha invertido más de 7 mil millones de dólares en la construcción de autopistas y vías de ferrocarril que comunicaran al Tibet, Qinghai y Xingjiang (turquestan chino) con el resto del país.

Los próximos diez años serán decisivos para reducir la brecha regional del ingreso. Si la economía china mantiene el ritmo de desarrollo de los últimos 23 años (durante los años ochenta la economía llegó a crecer hasta en un 13%; en los últimos 3 años el PIB ha tenido un crecimiento anual del 7%), la activación del crecimiento económico en el interior podría tener éxito. En el caso de un estancamiento de la economía, el interior seria el primer perdedor.





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Beatriz Carrillo
Estudiante de posgrado actualmente residiendo en China

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