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E
l tráfico en esta autopista, terminada en 1997, parece ser más pesado durante la noche que durante el día. Cientos de camiones con placas de diferentes provincias, incluyendo provincias sureñas como Guizhou, dan testimonio de una creciente integración de las diferentes economías regionales de China. Viajando en un automóvil pequeño somos sólo hormigas al lado de estos enormes camiones. La mayor parte de la carga que llevan los camiones es derivados del carbón, acero, vidrio y papel.
La provincia de Shanxi -"la mar del carbón"-, así llamada comúnmente, es uno de los mayores productores y proveedores nacionales (sobre todo del norte de China) no sólo de derivados del carbón, sino también de acero, vidrio y electricidad. No obstante, hasta hace poco más de 5 años el carbón extraído en la provincia pocas veces se vendía a otras provincias y se mantenía apilado en montañas de carbón junto a las carreteras o las vías del ferrocarril.
Una limitada infraestructura carretera disminuía la rentabilidad del transporte del carbón a otras regiones, así como su exportación a otros países. Un ejemplo de esto fue el hecho de que la provincia de Guangdong (Canton, junto a Hong Kong) decidiera importar carbón de minas australianas en lugar de traerlo de Shanxi.
Aun con la existencia de grandes yacimientos minerales (además de contar con un importante legado cultural) hoy en día Shanxi es sólo una provincia media dentro de China. Al conocer un poco de la historia de la provincia (cuna de la cultura china; antiguo centro de importantes familias comerciantes por encontrarse dentro de la ruta de la seda; lugar del establecimiento del primer banco de China, etc.) me preguntaba por que Shanxi se ha quedado tan atrás durante el actual proceso de reforma económica.
El carbón es también parte de la historia de Shanxi, sobre todo de la historia reciente de la provincia. Sus reservas de carbón fueron esenciales para llevar a cabo el plan maoista de desarrollo de la industria pesada y siguen siendo esenciales en la actualidad tanto para la creación de energía eléctrica, como para el abastecimiento de coque a la industria del acero.
Paradójicamente, la importancia del carbón ha sido uno de los factores que han retardado el proceso de reforma en la provincia. Al constituir un recurso estratégico, el control sobre el carbón ha sido enormemente centralizado. Iniciada la era comunista el gobierno creó grandes empresas paraestatales para manejar la extracción y procesamiento del carbón y mantuvo un control total sobre este recurso hasta la década de los noventas.
La transformación económica hacia una mayor liberalización y hacia una diversificación de la propiedad de las empresas fue vista con ambivalencia en Shanxi. La reforma económica iniciada en los años 80 significaba la reestructuración de las empresas estatales, la eficientización de los procesos productivos y la búsqueda de mayor productividad. Esto también significaba que había que despedir a mucha gente.
Durante la última década el gobierno central ha permitido una mayor apertura de las industrias relacionadas con la extracción y explotación del carbón; el paisaje de Shanxi está veteado de minas de carbón, chimeneas de hornos productores de coque y grandes estaciones productoras de energía eléctrica. Estas industrias, no obstante, han tenido un severo impacto en el ecosistema de la región.
Un reporte de la Embajada de los Estados Unidos en Beijing de junio de 2001 establecía que 13 ciudades de la provincia encabezaban la lista de las ciudades más contaminadas del mundo. El campo empobrecido ha llevado a un número creciente de campesinos a trabajar en las minas, a construir hornos de coque y a talar las montañas que recorren la provincia de sur a norte. El gobierno provincial, presionado en parte por el gobierno central, se ha dado a la tarea de controlar esa explotación masiva, que en muchos de los casos va en detrimento de los ecosistemas locales. Las condiciones en las minas son también deplorables y en los tres últimos años ha habido varios escándalos por accidentes mineros ocurridos en varias minas, muchas de las cuales operan de forma ilegal.
Los nuevos planes de desarrollo para la provincia hacen énfasis en la importancia de la adaptación de un modelo de desarrollo sostenible, en el cual se utilicen métodos de producción más eficientes y menos contaminantes. La implementación de dichos procesos necesita de la inyección de una cantidad enorme de recursos financieros, los cuales no abundan en la provincia.
El proceso de reestructuración de la industria ha tenido bastante éxito en las grandes empresas paraestatales (las grandes minas, las plantas productoras de energía eléctrica y las grandes acereras), donde se han implementado procesos productivos menos contaminantes, estándares mundiales de calidad, además de que ofrecen mayor seguridad en sus áreas de trabajo. Al mismo tiempo, sin embargo, en las miles de pequeñas minas privadas los accidentes son cosa de todos los días, a tal grado que algunos pueblos de las montañas quedan diezmados por las muertes de la mayor parte de los varones de la localidad que trabajan en dichas minas.
Para la gente de los pueblos y pequeños poblados el carbón y los bosques representan su única fuente de ingresos. Un amigo me decía: "...aquí nadie quiere talar sus montañas, nadie quiere morir en las minas; pero la gente tiene que ganarse la vida de alguna manera, para ellos la protección del medio ambiente viene después, primero hay que tener dinero para darle de comer a la familia..." Habría que remarcar también que la disparidad económica entre la ciudad y el campo es mucho más marcada aquí que en otras provincias costeras. De ahí que el gobierno provincial se encuentre ante un complejo reto para la promoción del desarrollo económico. El reto es promover la industrialización del campo para activar la economía local, al la vez que se busca controlar la contaminación del aire, del agua y la desertificación de la tierra. Ambos proyectos podrían parecer contradictorios, ya que la industria a promover (la del carbón) es altamente contaminante.
Las consecuencias ambientales de la contaminación en Shanxi han sobrepasado ya las fronteras provinciales. Gran parte del norte de China sufre condiciones similares a las de Shanxi, mientras que la lluvia ácida producida en esta región llega a afectar hasta el Japón. Organizaciones mundiales como el Banco Mundial, junto con organismos gubernamentales de Japón y de los Estados Unidos están ahora cooperando con el gobierno de Shanxi para encontrar métodos más limpios para el procesamiento del carbón y para el tratamiento de desechos derivados del mismo. Taiyuan, capital de esta provincia, ha dejado de liderar la lista negra de las ciudades más contaminadas del mundo; sin embargo, en otras zonas de la provincia -como en el área de Linfenf- la concentración de partículas sostenidas en el aire llega a ser seis o siete veces mayor que la sugerida por la Organización Mundial de la Salud.
Aun con la colaboración de entidades internacionales, el nuevo papel regulador que tiene el gobierno provincial para paliar la contaminación de industrias y minas, el proceso se vuelve mas difícil al nivel del condado y de las pequeñas poblaciones. A esos niveles permea la corrupción, donde el afán de lucro permite las prácticas ilegales, incluyendo la contaminación.
Estas prácticas comerciales y de negociación ilegales no son las que prevalecen en toda China; al abrirse a las economías mas sofisticadas de las provincias de la costa los nuevos clientes no estarán tan de acuerdo en seguir esa cultura del 'regalo', 'la mordida', 'las conexiones' (guanxi en chino).
La integración económica regional de China podría traer cambios en las actitudes de los funcionarios locales, al darse cuenta de que ser honesto también reditúa. De esa manera podría cumplirse el proyecto económico del Partido Comunista, que es la promoción del desarrollo de la costa este, para que ésta a su vez genere y propicie el desarrollo del interior de China. Para frenar la corrupción, de cualquier manera, los chinos cuentan con la pena de muerte. Y como dice el proverbio chino: "Castigar a uno sirve de ejemplo a cien".
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