Colorín

En cualquier comunicación visual, el color o la ausencia de éste, constituye un elemento vertebral que tiene la capacidad de direccionar y afectar de manera contundente el impacto y efecto de un mensaje.



Así como la actitud consciente o subliminal, estado anímico o simplemente la sugestión de un concepto. Pero para comprender a fondo lo sustantivo del color, analicemos su estructura y esencia.

El color es la refracción lumínica de los cuerpos afectada por una gama de variables como la densidad de éstos: textura, ángulos de visión, distancia, etc. (hablando de color visual).

El color posee tres dimensiones medibles y se definen como: el matiz (hue) que es el color mismo y está compuesto primariamente por el amarillo, azul y rojo. Cada uno posee cualidades especiales. El amarillo es considerado como el más próximo a la luz y el calor. El rojo es el más emocional y activo. El azul es pasivo y suave. Secundariamente se tiene el naranja, verde y violeta, derivados de combinaciones al 50% de los primarios y de los cuales se logra todo el espectro lumínico, es decir todos los colores por medio de las mezclas entre sí.

La segunda dimensión es la saturación. Se refiere a la pureza del color con respecto al gris, un color saturado es el color puro y la pierde en la medida que se mezcla con el gris pero sin afectar al tono o familia del color original.

La tercera dimensión es el brillo, que va de la luz a la oscuridad, es la cantidad lumínica que posee un color.

El color es la percepción más rápida y emotiva en un proceso visual y cada persona tiende a poseer preferencias cromáticas subjetivas, independientemente del significado, valor informativo o efecto del color. La identificación o preferencia existe sin tener un patrón o estadística definida o medible en lo individual, de manera objetiva, a nivel consciente, cada color transmite positivamente sus atributos de forma inmediata.

Como herramienta de diseño, el color constituye un elemento primordial dada su afinidad tan intensa con las emociones perceptibles. Está cargado de información y es una de las experiencias visuales más penetrantes en todo ser humano. Su uso correcto permite persuadir o incidir en actitudes y por el contrario, una mala aplicación tiene la capacidad de desvirtuar cualquier composición o estructura gráfica.

A nivel mercadológico, la toma de decisiones con respecto al desarrollo o implementación de mensajes visuales en los que el color constituye un elemento clave, puede tener consecuencias importantes. Analizando el entorno podemos tomar algunos ejemplos en los que a simple vista se capitaliza o desaprovecha el uso del color.

Veamos a una institución bancaria que utiliza en su imagen el rojo intenso de manera radical, cuando se supone debe comunicar seguridad, paz, formalidad y tranquilidad, como es el caso de la nueva imagen de Serfin o Santander.

Un buen ejemplo puede ser la nueva identidad de en su “X” roja que independientemente de la estructura gráfica que es muy buena. En Xerox y en los casos citados anteriormente, el rojo le ayuda a comunicar dinamismo, calidez, agresividad.





Eduardo Redondo
Fundador de Scan Design empresa dedicada al diseño gráfico

Columnas Previas


DIRECTO A TU MAIL

Recibe esta columna periódicamente



Colores que venden
Creatividad desordenada
El diseño incrementa las ventas
Paleta segura de colores









Click Here!