|
Un buen diseño gráfico puede ser el clímax en un proceso de percepción, pero uno malo, tiene la capacidad de truncar el mejor mensaje del mundo. Qué sería de la cerveza Sol sin la imagen limpia y pura que proyecta su envase, o el posicionamiento que posee Microsoft sin su logo tipográfico sencillo.
Estas reflexiones nos conducen a ponderar esta interesante disciplina, pero al mismo tiempo, tener una evolución acorde a los nuevos medios de comunicación.
El diseño gráfico se diferencia tradicionalmente del diseño industrial a razón que se desarrolla en un ambiente bidimensional o plano, las nuevas tecnologías en las que participa activamente, le permiten ingresar al ambiente tridimensional virtual mas no físico, al poder crear espacios y ambientes en los cuales se logra involucrar a un receptor de una manera más participativa e intensa, como en un catálogo de productos interactivo en compact disc, o efectos y animaciones que permiten los softwares más avanzados para desarrollo de páginas web.
Tal parece que en el corto lapso en el que se han desarrollado infinidad de nuevas herramientas tecnológicas que nos ayudan a facilitar exponencialmente la ejecución del diseño gráfico, al igual que millones de aplicaciones más, uno pudiera pensar en la automatización de muchas de estas actividades; sin embargo difícilmente se pudiera sustituir la creatividad humana, el sentimiento o la conceptualización comunicacional que sólo el individuo con ese don o facilidad posee.
|