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Considerando que el fútbol es el deporte más popular en México lo utilizaré como ejemplo para exponer lo que considero un abuso por parte de las cadenas de televisión abierta en México hacia el televidente fiel que cada ocho días invierte gran parte de su tiempo animando al equipo de sus amores.
Partamos del hecho de que no estoy en contra de la comercialización de eventos deportivos, creo que los presupuestos que las grandes compañías destinan para apoyar estos eventos, y que en muchas ocasiones sobrepasan los miles de pesos, contribuyen con el desarrollo del deporte en México. En lo que no estoy de acuerdo es en la falta de creatividad de las televisoras para comercializar publicitariamente los 90 minutos que dura un partido, claro sin contar tiempos extras o serie de penales en caso de ser necesario. Lo peor de todo es que esta falta de creatividad se agudiza conforme se va acercando la final del campeonato.
Cuántas veces no le ha pasado a usted que está plácidamente relajado observando un partido de fútbol cuando de repente escucha el timbre de un teléfono celular pensando que es el suyo para instantes después descubrir que la televisora le hizo una mala jugada, se trataba del aparatito que aparece en la pantalla distrayéndolo del desarrollo natural del juego. O bien, y aún peor, cuántas veces no le han desplegado una especie de cartelera que aparece en las tribunas con algún tipo de publicidad, todo esto mientras el partido continúa su ritmo natural, usted le pide al dios del gol que no haga su aparición en esos momentos porque de lo contrario lo tendrá que ver en la repetición, que por ende ya pierde toda emoción.
Recuerdo observar hace unos años partidos de la liga europea y ver en los estadios vallas rotativas de publicidad alrededor de la cancha; la verdad, era una manera muy inteligente de aprovechar un espacio desperdiciado y con mucho potencial dentro del estadio. No tardamos mucho en copiarlos y verlo duplicado en nuestros estadios. Como todo en la vida evoluciona, igualmente lo hicieron las vallas, hoy en día ya vemos en algunos estadios vallas electrónicas, mismas que igualmente fueron los europeos los primeros en utilizarlas.
Posteriormente, los dueños de los equipos iniciaron la comercialización de los uniformes de los jugadores, cayendo alguno de ellos en el exceso de comercialización, a tal grado que inclusive en ocasiones uno no identifica que equipo está jugando. Lo anterior ha cobrado tanta fuerza que existen equipos completos que dependen de los ingresos generados por la comercialización de su imagen. Inclusive existen equipos que cotizan sus acciones en el mercado de valores, como lo es el caso del Manchester United que cotiza en la bolsa de valores de Londres. No nos extrañe que en unos años esto mismo suceda en México. Imagínese poder comprar acciones de las Chivas del Guadalajara.
Al ver el éxito que la comercialización de uniformes tuvo, la comisión de árbitros en México quiso replicarlo sin tener éxito. Esto, según se comentó en su momento, se hubiera prestado a malas interpretaciones; imagínese usted que un árbitro pitara una final en donde el patrocinador fuera el mismo que alguno de los dos equipos en cuestión, corríamos el riesgo en caer en imparcialidades, que para ser honestos, muchas veces se dan sin necesidad de patrocinadores.
El siguiente paso, y gracias a la tecnología, lo dieron las televisoras; haciendo gala de la creatividad inventaron una serie de herramientas que les permitiera utilizar al máximo el espacio de la pantalla de televisión, con la finalidad de lograr captar un mayor número de patrocinadores, o bien, que el reducido universo de patrocinadores cautivos tuvieran más opciones en donde anunciarse.
Y qué decir de los famosos 01 800... llama y gánate un auto, un viaje, etc., eso sí, de gratis nada; la llamada para participar le costará $20 pesos + IVA, 13 veces más de lo que usted paga por minuto hablado en llamada local.
O bien, que me dice de las llamadas "L", seguramente usted las ha visto, es cuando las televisoras achican la pantalla y aparece por lo general del lado izquierdo y en la base de la pantalla un área en donde aprovechan para anunciar algún producto, en esos momentos uno ya no sabe si lo que están transmitiendo es un comercial o un partido de fútbol.
En lo personal me resulta realmente insultante tener tantas interrupciones, y los números así lo demuestran, en promedio cada 30 segundos usted está expuesto a algún tipo de publicidad a lo largo de los 90 minutos que dura un partido. Esto sin contar las mencionadas vallas que están alrededor de la cancha.
Lo único que me deja claro el exceso de comercialización publicitaria es que las televisoras carecen de programas creativos que generen ratings y se vuelvan vehículos atractivos de inversión para los patrocinadores. Esto permitiría aligerar la pesada carga de publicidad al cual son expuestos los partidos de fútbol. Los primeros beneficiados seríamos los televidentes, quienes somos a los que se deben las cadenas de televisión. Lo único que pido es que no se vaya a interpretar como programa creativo el caso de Big Brother, la verdad prefiero el exceso de contacto publicitario en los juegos, al menos esto no aletarga el funcionamiento del cerebro.
Seguro estoy de que con un poquito de imaginación y creatividad las televisoras mexicanas pueden lograr una comercialización más efectiva y eficiente; realmente las exhorto a ponerse como meta el lograrlo. Quiero pensar que por la ceguera de las ganancias económicas han perdido toda sensibilidad que uno como aficionado tiene.
Finalmente estimado lector, lo invito a que haga la prueba, tome el tiempo total al cual está expuesto a la publicidad durante la transmisión de un partido de fútbol y le prometo que se quedará sorprendido; al final del mismo pregúntese si lo que vio fue un juego o un comercial de 90 minutos.
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