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Como para darle confiabilidad, Van de Sar firma su mail, con dirección y toda la cosa: Havanna Lottery Sweeptakes Company A.N, C/ Cordoba No. 21 Egger Straat St. 28089 Amsterdam - Netherlands. Mrs. Joyce Van der Sar, Promotions Director, International Promotions Dept. REF: IPL/4249859609/WP1, BATCH: GL/91663/A.
Me dice que los 500 mil euros son parte de un premio grande de 10 millones de euros que se repartieron entre los afortunados. Que los seleccionados fuimos el resultado de un sorteo entre 91 mil nombres, como parte de una promoción internacional. Ah, me piden que no le diga a nadie, que lo mantenga privado en función de que no quieren que se dupliquen los reclamos del dinero. Y me apresuran a que contacte a: Mr. Kim Galas. (Foreign Transfer Manager), Oversea International BV. 205 Franz straat, Amsterdam - Netherlands. TEL. 0031-649-044-331. Su email: kimgalas@netscape.net. Mi número de seguridad personal es W-91237-H°67/B4.
Tiwa Bature, tiwabature@netscape.net, es un asiático que me contactó vía mail, que está al borde de la muerte y me está pidiendo ayuda: necesita que lo auxilie en sacar 18 millones de dólares de cuentas bancarias en Paquistán y Bulgaria para donarlo a organizaciones caritativas antes de su muerte; me ofrece 3.5 millones de dólares por mis servicios.
Tiwa Bature fue un hombre que no le importó nada que no fuera su negocio. Siente que fue una combinación de Scrooge y el Grinch; pero quiere una segunda oportunidad. De influencias budistas, cree en la reencarnación y asegura que si dona a los más necesitados su fortuna restante -reduciéndole mi comisión- regresará al mundo en algo mejor para seguir la misión de su alma.
Por otro lado, el Dr. Lumumba, infoplumumba@netscape.net, es un refugiado político de Zimbabwe, aunque ahora está en Camerún, y también quiere que le ayude a mover 13.5 millones; me ofrece 3 millones de dólares por mi ayuda. Lumumba es una víctima del dictador Mugabe y anda de perseguido porque asegura que lo quieren matar igual que a su padre.
Haciendo cuentas, si estos trámites tardaran, digamos un año, tendría 6.5 millones de dólares en mi bolsa, aparte de los 500 mil euros. Con este dinero me compraba una mini-laptop súper poderosa, una televisión gigante Sony, cambiaba mi camioneta, remodelaba la cocina de mi casa, me tomaba un sabático y por un año completo recorrería el mundo con mi esposa y mis hijos. No me gastaría todo, separaría un poco más de la mitad para meterlo en un negocio, pero después del sabático.
También abriría un fideicomiso a nombre de mis hijos, para su futuro, aunque también sé que hay millonarios que no les dejan nada -sólo educación- para no echarlos a perder.
Con tanto dinero mi vida cambiaría. A pesar de que los intereses están bajos en Suiza o Estados Unidos, tendría mi futuro asegurado hasta mi vejez. Con este dinerito también podría dedicarme 100 por ciento a lo que me gusta, que no estoy seguro de lo que haría, pero tengo muchas ideas.
Respecto a los tres personajes, algo curioso es que, a pesar de que están en diferentes continentes, tienen la misma terminación de mail: netscape.net.
¿Y si Tiwa Bature, Lumumba y Van den Sar son en realidad norteamericanos, o japoneses, o finlandeses, o irlandeses? Quizá se la pasan encerrados en su cuarto -sin bañarse, sin peinarse, sin rasurarse-, seguramente que comen comida chatarra todo el día, desayunan con cerveza, se la pasan pidiendo comida a domicilio, fuman cigarros sin filtro, se duermen en un viejo sillón reclinable arrullados por la televisión. Si acaso, estos defraudadores lo que tienen es un don de la escritura y la manipulación, y con un software baratito se dedican al spam todos los días, hasta que uno cae.
Estas cosas así funcionan: ponen una jugosa cantidad de dinero como carnada, se agarran a alguien y se lo llevan hasta que le piden un depósito de miserables 35 dólares para hacer los traspasos de millones. Con poquitos de sus cientos de miles de mails enviados que les caigan -a 35 dólares por cabeza- tienen para ganarse la vida.
¿Cómo es posible que alguien les crea y les mande dinero? Y lo hacen con frecuencia porque si no funcionara lo dejarían de hacer.
¿Cómo es posible que un caníbal, en Alemania, ponga un aviso de ocasión que quiere comerse a alguien y tres personas le contesten? Finalmente se comió a otro alemán, arguyendo que fue bajo el consentimiento de la víctima.
¿Cómo es posible que un joven mexicano con ganas de hacer la maestría en Estados Unidos haya puesto un aviso de ocasión solicitando a alguien que se la financiara? Tres personas lo contactaron, y una señora de edad avanzada fue la afortunada.
¿Cómo es posible que, por años, en el Estado de Michoacán unos estafadores ofrecieran excelentes empleos, pero como condición cobraban cursos previos de "capacitación"? Daban un doble golpe: estafaban a los desempleados.
¿Cómo es posible que en el Valle de Texas hay un sacerdote que pide, vía la radio, que por sólo 100 dólares él se encargará de rezar para alejar el demonio y conceder tres deseos a los donantes? Sólo tres, si quieres más hay que mandar más dinero; esta agrupación sigue en franca expansión.
Para un roto, un descosido. Entre más extraña la oferta menor el segmento de mercado, hasta llegar al segmento-de-uno.
Ahí, en el umbral entre lo legal y lo ilegal, entre la oportunidad y la estafa, entre la audacia y la ambición excesiva, están manifestadas las necesidades y propensiones humanas.
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