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A prueba de robos
La realidad en Latinoamérica ha recrudecido tanto que todos los que tenemos la suerte de vivir sumergidos en la delicia contagiosa de la salsa y el merengue, enfrentamos diariamente la posibilidad de ser asfixiados por la ola del crimen. Elegir los productos o servicios hoy en día no es solamente cuestión de satisfacer un deseo o necesidad, el consumidor tiene una nueva determinante… la seguridad.
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Todos sabemos que el consumidor es influenciado por una compleja red de aspectos en la toma de decisión. Algunos libros dedican capítulos enteros al estudio de cada uno de estos factores y por consiguiente se han convertido en aspectos casi naturales para los estudiosos de la mercadotecnia. Pero la cosa no termina ahí.
C
uando nos mudamos a Caracas fuimos advertidos. Antes de comprar un auto escuchamos varias versiones algunas de ellas increíblemente por parte de los propios vendedores. Los rústicos, nombre con el que se le conoce a los Sport Utility Vehicles, en particular los 4x4 resultaban altamente riesgosos. ¿Riesgosos? Recuerdo haber preguntado con ingenuidad. El vendedor se quedó en silencio y luego inevitablemente tuvo que contestar. Eran los vehículos más robados por sus cualidades para dominar cualquier tipo de terreno, incluyendo montañas. En ese momento me pareció extraño que los delincuentes robaran autos para andar paseando en las montañas y volví a poner en aprietos al vendedor con mis preguntas. "Los usan para traficar…" me dijo escuetamente y como si se sintiera avergonzado de exponer la cruda realidad.
Hace un par de días escuché en la radio durante una entrevista noticiosa algo que me confundió sobremanera. Existe evidencia de que en algunos países azotados por el crimen, ha surgido una nueva modalidad. Por increíble que parezca la gente paga una cuota para "vacunar" su vehículo, es decir, pagan dinero a cambio de una calcomanía que los identifica como vacunados. Confieso que tuve que verificar en el calendario si era el día de Los Santos Inocentes… pero estamos en pleno Marzo.
Todos tienen sus propias teorías y me atrevo a asegurar que alguien está pensando ya en editar un Manual Contra la Delincuencia, pero a pesar de eso nunca estamos preparados. Lo digo por la desagradable experiencia.
Yo acaté las reglas del juego y a pesar de eso perdí.
Renuncié a sentirme "cool" y adquirí mi cualidad innegable de "mamá" manejando una mini-van, por resultar práctica y menos atractiva para los delincuentes. Acepté a regañadientes que entintaran las ventanas de la camioneta, hasta que se puso de moda la serie Los Sopranos. Vidrios arriba todo el tiempo a pesar de que la delicia del clima caraqueño es una tentación.
Pero no fue suficiente.
Un semáforo en rojo en una avenida congestionada, un auto frente a mí y mi celular en la mano fueron los factores propicios para que tres hombres me asaltaran. Desgraciadamente para ellos, no tenía más que cinco mil bolívares, a mil seiscientos bolívares por dólar… hagan las cuentas. Desgraciadamente para mí, perdí mis documentos, mis tarjetas y la confianza en transitar en las calles.
Pero aprendí una lección de consumo… lo digo con sinceridad.
Los delincuentes se llevaron el mini teléfono celular que había recibido de regalo de cumpleaños recientemente y que seguramente tratarán de revender; pero despreciaron mi reloj Nike a pesar de haber tenido toda la oportunidad de llevárselo.
Ahora comprendo un poco mejor el concepto de "vacuna" y me pregunto si llegará el día que los propios comerciantes promuevan sus productos con tan importante cualidad. Sin duda alguna sería la campaña promocional más sincera en la historia de la humanidad y por mucho que nos duela…tendría un éxito rotundo.
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