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Normalmente llevo mi teléfono celular a todas partes, más por cuestión de seguridad que por gusto. Después de todo en una ciudad como Caracas uno no se puede dar el lujo de quedarse incomunicado. Sin embargo ese día lo había olvidado, debo confesar que cuando me di cuenta sentí como si hubiese olvidado los zapatos, la dependencia que se crea con el teléfono celular una vez que se adopta es difícil de romper.
Me encontraba haciendo unas compras y el tiempo se fue volando, comprendí que el tráfico del medio día no me permitiría llegar a tiempo a mi destino… recoger a mis hijos en el colegio.
Frente a la luz verde del semáforo pero en un alto total, la fila de autos frente a mí no avanzaba en absoluto. Sentí una ansiedad tremenda, no contaba con mi celular, fiel aliado que en ese momento me permitiría comunicarme con alguna de mis amigas para pedirle que me recogiera a los niños. No tenía alternativa, tendría que esperar a que el tráfico fluyera y explicar en el colegio el motivo de mi tardanza.
Fue en ese momento cuando estaba justamente en el cruce de dos de las avenidas más transitadas en Caracas cuando entre un boom de anuncios panorámicos, entre los muchos mensajes bombardeados a las decenas de conductores… uno en particular llamó mi atención y estoy segura que a los demás también.
El anuncio estaba escrito en letras negras sobre fondo blanco, justamente en el espacio en donde podía ser visto desde cualquier ángulo de las avenidas, lo suficientemente grande para poder ser visto desde el auto pero lo suficientemente pequeño para no abrumar a los transeúntes. Estaba colocado exactamente frente al hueco de una caseta telefónica en donde alguna vez hubo un teléfono.
Casualmente yo estaba particularmente sensible respecto al tema de las comunicaciones, por obvias razones comprendí que en realidad existen emergencias en las que la necesidad de comunicarse resulta inminente. El anuncio decía… "Teléfono retirado por vandalismo."
Seguramente se trata de una broma, pensé inmediatamente pero la seriedad del anuncio y las siglas oficiales de la CANTV (Compañía telefónica Venezolana) terminaron con mis dudas. Era una realidad crudamente expuesta, un golpe de veracidad que llamaba a gritos a la reflexión.
Debajo y en letras más pequeñas pude leer que la CANTV hacía un preciso y corto llamado al cese del vandalismo y la próxima instalación de un aparato nuevo. ¡WOW! De cierta forma pude sonreír.
No sé por qué. Estaba quince minutos atrasada, la fila de autos no avanzaba y en señal de protesta un coro de cláxones me ensordecía. Pero yo no podía creer la forma tan estupenda en que la compañía telefónica combinaba una labor social (relaciones públicas) con la clara promesa de reponer de inmediato el servicio (promoción).
En ocasiones pensamos que la comunicación visual es abrumante… pero la creatividad va mucho más allá. Bravo CANTV.
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