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Las campañas de publicidad hoy en día enfrentan un nuevo reto... sobrevivir el naufragio de la saturación y al hacerlo prueban haber sido las mejores campañas antes realizadas.
Hoy por hoy en un mundo en el que casi todo es posible, en donde los límites de la información no existen, el bombardeo continuo de ideas ahoga la capacidad del consumidor de captar un mensaje claro... lo que es peor, existe un rechazo natural por la abrumada exposición a los incesantes medios.
Sin embargo, es precisamente en esta época en la que las compañías y en particular los publicistas, tratando de vencer retos más grandes, han creado las campañas de publicidad más exitosas; las que increíblemente y pese a todo logran alertar los sentidos aletargados del consumidor hastiado de tanta información.
Vale la pena analizar una de las estrategias promocionales más interesantes y nuevas que han logrado sobrevivir este naufragio: "Cingular Wireless"
La nueva línea de telefonía celular Cingular Wireless sin lugar a dudas comprendió que se necesita un aire de frescura que permita crear un ambiente claro para lograr posicionar una idea en uno de los mercados más competidos.
Durante su lanzamiento, una serie de anuncios en televisión lograron posicionar a Cingular claramente como la alternativa para lograr la "expresión personal." Los anuncios presentan diferentes situaciones comunes en la vida de cualquier ser humano, en el que sus verdaderos pensamientos y deseos de expresión son reprimidos. El peculiar logotipo asemeja una caricatura simple de una persona con los pies y manos abiertos (es en realidad una X con un círculo encima).
En todos los anuncios existe un común denominador, aparecen grupos de personas heterogéneas (dirigido a todo el mercado), que esperan silenciosos (sin expresión) ya sea dentro de un elevador o que a que cambie el color del semáforo (situaciones cotidianas).
Dentro del elevador inmediatamente se desborda un estallido de diferentes emociones hasta entonces reprimidas (una madre grita desesperada, un ejecutivo lanza al aire sus documentos, un obrero silba una canción) por un instante (cuando llegan al piso marcado por el logotipo X).
En el caso del anuncio del semáforo, un automóvil salpica de agua a los tranquilos transeúntes quienes no parecen reaccionar, hasta que el semáforo cambia del color rojo a la peculiar X (Cingular) en donde todos explotan inmediatamente, uno grita, otra llora y hasta un tercero persigue inútilmente al auto y todo por que Cingular se los permitió.
Un tercer comercial muestra un fondo blanco total en donde un hombre igualmente vestido de blanco y descalzo (denotando sin duda alguna libertad) comienza a bailar de una manera tan natural y graciosa, como cualquier persona sin instrucción en baile, como todos alguna vez lo hemos hecho solos frente al espejo, en realidad resulta muy gracioso y al final solamente aparece el símbolo de Cingular y las palabras "Somos Cingular y creemos que tú también lo eres".
Esta campaña ha sido una de las más aplaudidas y resulta increíble pensar que la clave de su éxito fue retomar la simplicidad en el ser humano, desde su logotipo, hasta la forma en la que retoman situaciones de la vida diaria logrando empatía por parte de todos los televidentes, quienes en ocasiones sentimos esa necesidad de "expresión personal."
No cabe duda, Cingular pudo comprender que en medio de la complejidad de información, la simplicidad o "singularidad" del ser humano era herramienta ganadora... al menos para su campaña sin duda así fue.
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