Diseñando realidades
Por: Marcela de la Maza
Noviembre 13, 2003

Todos hemos escuchado el viejo dicho “de la moda lo que te acomoda” pero los tiempos han cambiado, las circunstancias son otras y por increíble que parezca el consumidor está dispuesto a vestirse de armaduras.


v ivir en una ciudad en la que la inseguridad es la reina de las calles, en donde un semáforo en rojo representa un riesgo real de ser atracado y en donde lucir un reloj Cartier ya no es señal de estatus sino de estupidez… definitivamente me ha cambiado.

La hostilidad de una gran ciudad es la mejor escuela para la seguridad personal, las personas aprenden el modus vivendi y se adaptan a él. Una ración de malas experiencias capacita a los ciudadanos a defenderse en la jungla de concreto en la que no se respetan credos, condiciones ni clases sociales. Por si en el fondo de alguna conciencia existía una secreta admiración hacia Robin Hood… acá nada se respeta, el otro día asaltaron a la empleada doméstica que trabaja con nosotros, una mujer mayor de apariencia sumamente humilde y quien perdió toda su quincena por no esconder a tiempo “la plata” dentro de las pantaletas.

Pero a pesar de eso confieso que tuve que revisar la fecha impresa en el papel periódico para comprobar que no se trataba de una de esas bromas del día de los inocentes, pero apenas estamos a mediados de Octubre. Y yo que pensé que lo había visto todo.

El artículo presentaba un hombre joven de aspecto ejecutivo vistiendo un elegante traje gris Oxford y una corbata plateada. Y a pesar de que el encabezado del artículo era revelador “Moda a prueba de balas” pensé que era alguna estrategia para sugerir una semejanza con el estilo de James Bond o mejor aun de Keanu Reeves en Matrix. Pero una vez más me equivocaba. Tuve que leer varias veces el artículo para creerlo. Un diseñador, motivado por la creciente ola de atentados, asaltos y atracos ha diseñado una línea de ropa para caballero que tiene una particularidad. Están blindados.

Según se cita en el artículo, numerosos políticos, altos ejecutivos, fiscales, gente de la farándula y algunos presidentes como el señor Álvaro Uribe presidente de Colombia, han optado por vestirse a la moda y soportar un par de kilos de peso con tal de estar protegidos contra cualquier atentado. Existen incluso diseños blindados de suéteres, gabardinas, impermeables y hasta ropa interior. El diseñador asegura que estas prendas no son exclusivas para personas importantes, sino para el ser humano común que enfrenta todos los días la delincuencia; motivo por el cual son la empresa líder en el mercado colombiano en el que las demandas son tantas, como la creciente necesidad de sentirse resguardado, dentro de la discreción de la moda. El diseñador es actualmente considerado “El Armani de la moda blindada”… y a juzgar por los precios lo comprendo. Los diseños van desde los cien hasta los ochocientos dólares, siendo los diseños confeccionados a la medida más costosos.

Esta sin duda es una gran idea basada en un mundo de necesidades cambiantes, pero a mi me quedan dos grandes cuestiones que confío, han sido consideradas por los diseñadores. El costo de las prendas no le permite al “ser humano común” adquirirlas, contrario a lo que citan en la entrevista pero sin lugar a dudas existirá un jugoso nicho dispuesto a pagar el precio por la seguridad. La otra cuestión parte de la necesidad de discreción que esto implica. Resulta fundamental que los trajes sean verdaderamente discretos para no levantar sospechas de que están blindados… porque es tal el descaro de los delincuentes que seguramente se formarían más de una banda “roba trajes blindados” para venderlos en el mercado negro. Tristemente, a veces el remedio es peor que la enfermedad.


* Marcela de la Maza gamarcela@aol.com
Graduada del ITESM, Campus Monterrey en Diciembre del '93 de la carrera de Licenciado en Mercadotécnia

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