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El haber crecido en una familia emprendedora en la distribución de equipo y materiales para el área médica, me ha permitido darme cuenta más de cerca de la forma en que ha evolucionado el sector salud en los últimos 20 años. Todavía recuerdo cuando la gente comentaba que al llegar a un hospital, era mejor no mencionar que uno estaba asegurado, porque entonces te ponían trabas. Ahora prácticamente no te atienden si no estás asegurado o demuestras de alguna forma que tienes para pagar la cuenta.
Mi pediatra fue de los primeros en Monterrey en establecer bufetes de médicos especialistas; anteriormente la práctica era predominantemente individual. Por otro lado, en la actualidad los ofrecimientos de servicios médicos abundan y se pueden conocer hasta en las guías comerciales de zonas, en buscadores de Internet, en la Sección Amarilla, ¡y hasta en tu propia casa! El otro día mi hermano recibió un volante de un hospital pequeño de la zona, ofreciendo servicios médicos para empresas.
Cada día es más notorio que la medicina es una profesión no sólo loable y de vocación de servicio; lo es también mercantil ¿y por qué no habría de serlo? Lo importante es que médicos, laboratorios y hospitales sean concientes de que tienen una responsabilidad ilimitada al hacer publicidad, pues en ellos depositamos nuestra confianza y nuestra salud, por no decir gran parte de nuestros ahorros cuando es necesario.
En países latinoamericanos más pequeños que el nuestro, existe hoy una figura desconocida por la mayoría de nosotros: las instituciones de seguros especializadas en salud o ISES. Estas empresas se orientan a atender a diversos públicos entre los que se encuentran particulares, empresas, asociaciones y familias, para ofrecerles servicios médicos menores, mayores, medicamentos y rehabilitación en algunos casos. En Ecuador, Paraguay y otros países de América y Europa, la población que puede pagarlo cuenta con la tranquilidad de que ante cualquier eventualidad, los gastos médicos de su familia están cubiertos.
En México existe la Ley General de Instituciones y Sociedades Mutualistas de Seguros, que ha sufrido reformas en 1997 y en 1999 para reglamentar en el ramo de salud, la prestación de servicios dirigidos a prevenir o restaurar la salud del asegurado. En esta ley se habla de las ISES y de las condiciones para que operen en nuestro país.
Sin embargo, la permanencia del Seguro Social en la atención de la salud de los mexicanos, ha propiciado que se estanquen los proyectos particulares de medicina pre-pagada dirigidos a satisfacer las necesidades en salud en forma integral. Esto nos coloca en desventaja a los usuarios ya que no disponemos de alternativas competitivas o esquemas completos para resolver nuestros problemas y previsiones en salud con mayor eficacia que el IMSS y con menores costos que la medicina privada.
Existen algunas opciones actualmente, que han surgido principalmente de las compañías de seguros: GNP tiene sus clínicas Médica Integral, y Comercial América ING tiene los Centros de Atención Médica. De esta forma atienden directamente la consulta externa y urgencias menores, al tiempo que mantienen sus alianzas con hospitales para la atención de enfermedades graves y accidentes.
¿Cómo hacer healthcare marketing? Primero que nada, fundamentándose 100% en la legislación vigente. La salud es un tema sumamente delicado por lo que cualquier comunicación al respecto que no esté bien sustentada, podría propiciar cuantiosas demandas.
El marco legal será el cimiento de un proyecto de este tipo, mientras que los resultados de los estudios actuariales serán la estructura que soportará la operación. El marketing irá de la mano con ambas disciplinas y etapas, para garantizar que la formulación del servicio corresponda a las necesidades y preferencias del mercado. Finalmente, la comunicación servirá para difundir el servicio entre la población o clientes potenciales.
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