Sin explicaciones

Hay días que necesitamos de un apapacho. No porque estemos tristes; sólo porque nuestra alma lo necesita.



Pero no siempre tenemos la fortuna de tener cerca a los que nos gustaría que nos apapacharan. Otras veces no es humano el consuelo que buscamos. Hay cosas que solamente a solas se pueden arreglar.

Antoine de Saint-Exupery dijo: "cuando estás verdaderamente triste, es necesaria, una puesta de sol".

Una puesta de sol, sobre el mar, vista desde una terraza de un café con una copa de vino, da confort hasta al alma más intranquila.

Vivir en Barcelona es un apapacho constante. Hay fuentes de consuelo por todos lados. Hace unos días me tocó entrevistar a una francesa para un puesto de trabajo; al describirme por qué está en Barcelona, sentí que me estaba viendo y escuchando: "lo tiene todo, como París, más el mar y la montaña, el calor latino y mucha belleza".

Es cuestión de querer encontrar un estado de paz. Es querer dejar el enfado, el estrés, la preocupación, la angustia o la tristeza. Es buscar un consuelo en algún detalle simple, y de ahí volver a buscar perspectiva.

Los replanteamientos no sólo son buenos; son necesarios. Cuando algo no va bien, pues no va bien y punto. A cambiar. A sacar la pena o el enfado y a seguir viviendo. No hay opción.

A mí hay un tipo de consuelo humano muy específico que me conmueve hasta los huesos. Es el de la mirada en total silencio, que da toda la compresión del mundo. Este consuelo yo sólo lo puedo encontrar en una persona: en Padre Vega. En mis penas más profundas me ha consolado en silencio. Ahora que lo tengo lejos, el recuerdo de su mirada me basta para sentirme reconfortada.

Lo mejor es cuando encontramos un consuelo sin ni siquiera buscarlo; sólo por casualidad nos topamos con él. Es como un chispazo de alegría. Esto me sucedió cuando me topé con el libro de Ángela Vallvey, "Los estados carenciales". Es magnífico; todos deberíamos de leerlo varias veces en nuestras vidas.

Comparar desgracias siempre nos dará consuelo. Y en este libro se nos ofrecen muchos ejemplos de pesares con el mejor humor irónico, ese que nos permite reírnos de la tristeza. En un momento dado, uno de sus personajes lanzó esta frase: "dirigió una mirada desafiante a Jacobo Ayala, que no se la devolvió porque era ciego de nacimiento".

Se debería de multar a la gente que causa penas o preocupaciones. Causan mucho desajuste cósmico. Se debería de multar al que desaparece antes de tiempo. Al que se va sin explicaciones y sin dar aviso, tal y como se fue Chivis. Ya son dos años, y aún no hay explicaciones.

Ya vienen mis exámenes semestrales en la maestría. Consuelo es lo que necesito de pensar en el de finanzas...





¿Te gustó esta columna?
                    No

Percy Mariñelarena
0

Columnas Previas


DIRECTO A TU MAIL

Recibe esta columna periódicamente





- Interrumpiendo un momento íntimo
- Vestidos de novia
- Día del librero
- Fin de la semana santa
- Barcelona para todos









CONTENIDOHERRAMIENTASCOLUMNAS
ENCUESTACASOS DE ÉXITOFORO DE DISCUSIÓN
CHAT CON EXPERTOSLINKS EVENTOS Y CURSOS
DIRECTORIOSESPACIO PERSONALPERFILES
PREMIEREHUMORHIPERTIENDA

© 2002 Hipermarketing.com
Todos los Derechos Reservados


Click Here!