Fin de la semana santa

Conforme va evolucionando el mundo, se van perdiendo muchas de las tradiciones o ceremonias de antaño. La gente parece olvidar lo importante o necesario que es involucrarse y conservar las tradiciones. Cada vez menos personas celebran ceremonias y ritos que antes constituían la base de la existencia.



No digo que toda tradición haya que conservarla, pues hay muchas que ya han quedado obsoletas. Y como todo, hay que adaptar las costumbres al conocimiento y a la evolución social. A lo que yo me refiero es a darle importancia a los detalles cotidianos de la vida, realzándolos con cierta solemnidad.

Al hacer esto, logramos involucrarnos más en lo que sucede a nuestro alrededor, y aumentamos la capacidad de deleite y disfrute, enseñando al mismo tiempo a los más chicos la importancia de la vida digna y honorable, en detalles tan simples como lo son las comidas familiares.

En España se vive con gran ceremonia la Semana Santa. Todo inicia en un viernes previo al Domingo de Ramos, cuando calles enteras se llenan de vendedores de palmas, las cuales son tejidas de maneras verdaderamente artísticas. En el caso de Barcelona, las Ramblas de Cataluña se llenaron de puestos con todo tipo de palmas.

El Domingo de Ramos toda la gente que asiste a un templo va con sus palmas, y por las calles caminan llevándolas, llenando también los restaurantes familias que viven emocionadas su domingo previo a la Pascua.

A partir de este día, por todo el país inician las procesiones de las diversas cofradías, que durante todo un año se preparan para que su santo salude a su pueblo, en hombros de los "nazarenos" que generalmente portan túnica completa que a muchos turistas impacta por ser un tanto lúgubres.

Sevilla es la reina de las procesiones, y miles de personas van ahí a acompañar a los santos de las cofradías locales. La gente llora, tiembla, reza, canta. Las calles llenas de niños y grandes que disfrutan de la fiesta más importante del año. Representaciones teatrales de pasajes religiosos, pero en ningún momento algo parecido a la Pasión de Cristo de Iztapalapa; aquí no hay flagelaciones ni sufrimiento.

La noche del Jueves Santo, todo Cristo y Santo hace su recorrido en la madrugada, rodeado de sus feligreses. Es común que al final de la procesión se indulte a algún preso próximo a cumplir su sentencia, basándose en su buena conducta, ofreciéndole ayuda para su reintegración a la sociedad.

El sábado previo a Domingo de Gloria, los padrinos acostumbran regalar a sus ahijados chocolates y dulces. Todas las pastelerías decoran sus vitrinas con todo tipo de pasteles, huevitos de pascua y figuras de los personajes de moda, todo de chocolate. Esta es la máxima emoción de Pascua para los niños.

Y finalmente llega el Domingo de Gloria. Las iglesias llenas, pero nada de emoción. Yo recuerdo que en este día nos ponían a mi hermana y a mí un vestido nuevo, toda la familia se arreglaba especialmente para un día alegre y de celebración. En Chihuahua siempre hemos tenido Jueves y Viernes Santos de viento torrencial; el domingo, por arte de magia, era un día hermoso. Aquí, la ceremonia fue como cualquier otra, y la gente, más bien vestida de oscuro, se veía sombría. Es común no ver niños en misa; de hecho es oficial que la juventud se ha alejado de la Iglesia, pero fue especialmente impresionante en ese día ver sólo a cinco o seis niños en todo el templo; la edad promedio era como de setenta años.

Todo lo anterior es para los que optan por una celebración religiosa. Pero también están los que optan por un rito diferente, lleno de descanso, playa, vacaciones y diversión. Las playas de toda España se vieron inundadas por turistas, los cuales se vieron totalmente decepcionados por el peor clima en la historia que haya tenido España en estas épocas. Tenerife tuvo tormentas tan fuertes que inundaron y destrozaron la ciudad. La Costa Brava estuvo nublada y con frío, y así el resto de las playas. La gente inclusive se vio forzada a volver anticipadamente a sus casas. Barcelona, a pesar de haber tenido frío y lluvia, estuvo tan llena como es posible. Todos los lugares turísticos estaban llenos de visitantes de todo el mundo, pero principalmente de italianos, franceses y norteamericanos.

Y bueno, ya terminó la Semana Santa. Todos de vuelta a la vida cotidiana, con resaca moral, económica o física. Con nuevos propósitos de vida, o con nuevas perspectivas. Lo mejor de las vacaciones es que nos hacen pensar, y al volver, siempre se ven las cosas diferentes, con mejor cara.





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Percy Mariñelarena
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