Interrumpiendo un momento íntimo

Por la calle Balmes había un señor que se veía muy elegante, perfectamente vestido, con un corte de cabello impecable, que parecía estar esperando a su familia, a la puerta de su casa. A primera vista parecía un hombre respetable y honorable. Estaba justo enfrente del portal de un edificio de departamentos.



Conforme me acerqué caminando, noté que el señor se metió en el portal. Al pasar justo enfrente escuché su voz llamando a alguien; como yo iba muy distraída pensando en algo, no voltié, por lo que el señor hizo un ruido fuerte, al cual se respondería por pura alarma. El hombre, como dijo un maestro de prepa de alguien que conozco, estaba en pleno trance “agitándose el miembro”. Pensé mientras seguía caminando sin detenerme, “qué pena, le estoy interrumpiendo un momento muy íntimo a este caballero”.

¿Qué pretende un individuo así? 'Que te quedes a verlo?, ¿Que aplaudas?, ¿Que te desnudes y te lances a sus brazos?, ¿Que lo insultes o te burles? Yo creo que nada de eso; es más, cualquier reacción de estas lo espantaría a morir. Yo creo que lo que verdaderamente quieren es precisamente espantar a una mujer. Ver su cara de horror, escuchar una expresión de susto, verla huir. Hay muchos seres enfermos que disfrutan del miedo de otros y hasta llegan a provocarlo por un instante de placer torcido. Gente cruel y malvada.

El problema está cuando una niña o una adolescente ven un espectáculo así. El susto y la impresión pueden ser muy fuertes. ¿Quién les da derecho a tipos así a espantar a la gente que camina por la calle sin hacer el más mínimo daño a nadie?

Ese mismo día visité la expo-arte en la Fira de Barcelona, en donde probablemente un 50% de las obras se referían explícitamente al sexo. Había fotografías en formato grande de homosexuales desnudos y operados, había otras de parejas heterosexuales y homosexuales teniendo relaciones, unas más de mujeres masturbándose, y otras de órganos sexuales. A lo mejor al señor exhibicionista le ha tocado ver muchas exposiciones de este tipo que lo inspiran de tal manera que tiene que salir a la calle a hacer su performance.

El que espera desespera, me dijo una señora hace unos días. Es cierto, casi siempre en un proceso nos desesperamos porque ya queremos llegar al final y ver los resultados. Y esta impaciencia muchas veces es tan fuerte que hasta nos hace perder la perspectiva, el ánimo o la concentración, pues estamos obsesionados con el resultado. De ahí la frase de "aprende a disfrutar el camino", total, cuando hay empeño y dedicación las cosas llegan, pero siempre a su debido tiempo, y muchas veces con creces, dándonos inclusive la opción de escoger entre opciones. El tiempo todo lo arregla, como diría Padre Vega.

Lo que no se arregla fácilmente es tener esa terrible sensación de estar perdiendo algo; una oportunidad tal vez, pero no se está seguro. Conforme vamos viviendo vamos también conociendo nuevas sensaciones y emociones. Yo en Barcelona he conocido la angustia e impotencia de perder un camión. Nunca pensé que se pudiera experimentar tal sentimiento de pérdida por un camión. Y nada peor que ver los hechos desde la acera de enfrente, y pensar con cierta nostalgia: Ahí va mi camión......

La semana pasada estuvieron en huelga total los choferes de autobuses. De martes a viernes dejaron a la población sin este medio. Finalmente las autoridades les exigieron que volvieran a su trabajo, pues estaban distorsionando el funcionamiento de la ciudad. Relativamente unos cuantos causaron un calvario a miles de personas que tuvieron que buscar medios alternos de transporte, tomar más tiempo en sus desplazos y gastar más dinero. Tienen derecho a hacer esto?





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Percy Mariñelarena
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