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E s difícil y demanda mucha dedicación mantener y conservar una buena relación. Las partes involucradas tienen que contribuir en la misma proporción y con el mismo empeño. Para que uno de estos compromisos sea exitoso, primero ambas partes deben de apreciar a la otra; sin esta admiración, no habrá respeto, y la relación fracasará, o será muy tortuosa.
Cuando se tiene que hacer cualquier tipo de trámite legal en México, uno se da cuenta de la falta de compromiso que la mayoría de los empleados de gobierno tienen con su trabajo. Es increíble el valor que tienen para sentarse detrás de una ventanilla para atender a un cliente, con la actitud más pobre que una persona pueda ofrecer. Y es impresionante como en una fila de 12 ventanillas, cada quien informa completamente diferente el proceso a seguir para lograr terminar con el trámite.
En algún lugar leí que todos deberíamos de preocuparnos por estar siempre enamorados; tener un enamoramiento por algo o por alguien, que nos impulse a involucrarnos en la vida, a tener una opinión y a defenderla con todo apasionamiento, sin importar que alguien se pueda ofender; ya no estamos para quedarnos callados o para dejar que alguien nos dé un mal servicio, sea un amigo, un proveedor, un colega, un familiar, o un extraño.
En una empresa, esta entrega y dedicación evita muchos conflictos, pues la gente se dedica a hacer bien su trabajo, y se olvida de preocuparse por lo que los demás están haciendo, dejando de crear conflictos.
Generalmente la gente interesante y fascinante es la que tiene varios y diversos apasionamientos. Es la gente que hace que este mundo valga la pena. Esta es la gente de la que uno se debe de rodear, pues son los que nos enriquecerán y los que perdurarán en nuestras vidas.
En Monterrey estuve con gente muy interesante. Con buena compañía, ya estamos del otro lado. Un viaje memorable.
Y ya en Chihuahua, de nuevo Cruela haciendo de las suyas; ahora sucede que ya llegó el terrorismo a esta ciudad. Resulta que un día explotó una bomba de pintura naranja en la noble colonia en donde vive mi hermana. Mi carro quedó como dálmata naranja, pero afortunadamente no hubo víctimas en este atentado, así que ningún transeúnte llegó moteado a su destino. Caramba, hasta los talibanes quieren estar en Chihuahua.
Después de acostumbrarme a la vida cotidiana y familiar de Chihuahua, al ponche, las nueces y mucha comida, llegó mi partida para Barcelona. Ahora ya estoy aquí, y lo único que puedo decir es que me ha encantado. La ciudad, la gente, el movimiento. El frío hace que todos anden con sus abrigos, bufandas y guantes, así que la ciudad entera es todo un espectáculo invernal elegante.
Ya me tocó ver un operativo catalán en plena acción. Resulta ser que el otro día, mientras caminaba por la calle de mi casa, me pareció ver al doblar la esquina una neblina. Le comenté a mi roomate "la more" de lo lindo que se veía, y ella, con su habitual tono suave me dijo "nombre guey, ha de ser un incendio"; y en efecto, al doblar la esquina vimos que un auto estaba pero que ardía.
Ya había una tremenda cantidad de españoles dando fe, así que nosotras, con toda prudencia, y ya que no podíamos seguir nuestro camino, nos prendimos un cigarro y nos dispusimos también a dar fe del evento, bien protegidas por una pared, por si acaso llegara a explotar. Los bomberos, la policía y más morbosos llegaron en pocos minutos. Apagaron con mucho trabajo el auto, y ya todos muy risueños, nos dieron el paso de nuevo. "Pero que tío tan tonto", decía un señor a su amigo, "mira que prender su auto aquí".
A Nony, mi favorita en el planeta, por su cumpleaños, un abrazo.
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