Y las muertas
Por: Percy Mariñelarena
Febrero 9, 2004

Asistí invitada a la inauguración de la exposición de una pintora regiomontana, en una galería de Barcelona. Mis amigos, la gente, el éxito, el glamour, no lograron atraer mi atención. Sólo me interesó un cuadro: era negro, con cruces blancas. Era para las muertas de Cd. Juárez. No era un homenaje; nunca se podrá homenajear el asesinato y la crueldad. Era un reclamo; uno más de tantos.


S i me preguntaran, diría que ya estoy harta. Ya me cansé de decir que sí, que soy de Chihuahua, de ese lugar en donde matan a las mujeres tal y como si de hormigas se tratara. De ese lugar tan famoso por las mujeres desaparecidas y asesinadas, por los cuerpos encontrados enterrados en el desierto. De ese lugar en donde las autoridades no actúan y continúan por la vida como si nada hubiera pasado.

Y es que me he quedado sin respuestas: que si no hay autoridades, que si las que hay son corruptas, que si el narco prevalece sobre la impartición de justicia, que si se piensa hacer algo, que si me da miedo estar en Chihuahua cuando visito.

Sí, si me da miedo. Me da miedo pensar en el dolor de cada madre y hermana de cada una de las desaparecidas. Me da miedo imaginar el terror con el que vivieron sus últimos minutos las muertas. Me da pánico creer que el estado de derecho lo imponen asesinos, y saber que el ciudadano está totalmente desprotegido y vulnerable.

Me da espanto que la imagen de un país se manche y deteriore por los muchos y constantes artículos, reportajes y notas que salen en periódicos, revistas, radio y televisión de todo el mundo, que a la vez constituyen la única esperanza que los familiares tienen de que las autoridades actúen sobre estos crímenes, presionados por la opinión y los organismos internacionales.

Me horroriza que ante el clamor y los constantes cuestionamientos de líderes de opinión mexicanos, haya mutismo y agresión como respuesta.

Me da miedo que la justicia siga siendo sólo para los que la pueden pagar, y que los pobres, la mayoría de los mexicanos, sean abusados y burlados en todo momento.

Me da miedo que me dejen de preguntar porque el olvido o la moda los desvíe a un nuevo tema en otro lugar del mundo, y no porque el asunto haya quedado esclarecido y resuelto.

Me horroriza y entristece pensar que a una sola madre le den por respuesta el silencio, o la insolencia de una explicación irresponsable y corrupta.

Me asusta pensar que llegaré a toparme en otra galería con un cuadro similar al que ví, pero ahora con más cruces y menos luz.

Me pone a temblar que el narcotráfico, la corrupción del gobierno y autoridades sigan siendo una constante en Chihuahua, en México.

Me da miedo que a los que también les de miedo como a mí, dejen de actuar y se paralicen, cesando en su afán de exigir respuestas y justicia.

Me da miedo que las muertas lloren.


* Percy Mariñelarena percymc4@hotmail.com
0

Click Here!