|
Les voy a platicar de la cumbre que hubo hace dos mil años y que conmemoramos precisamente en el inicio de la Semana Santa. Aquello, más que cumbre, fue un verdadero Cisma.
Esa cumbre, no fue patrocinada por países poderosos, es más, ni siquiera fue auspiciada por ningún gobernante de aquella época, porque Jesús, el Nazareno, era un humilde joven, hijo de un carpintero. Ni político era, sin embargo, sus enseñanzas y la doctrina de su padre Dios, fueron tan profundas y tan actuales que ni los presidentes de tantos países podrán reunir tanta sabiduría y elocuencia.
Jesús, quien en esta Semana Santa recordamos su muerte, provocó un auténtico escándalo entre la gente a quien les hizo ver sus principales problemas, y no sólo eso, sino la manera de resolverlos.
Uno de los temas tocados en la cumbre fue el combate al Terrorismo, que no genera nada más que odio, destrucción y muerte. El terrorismo, genera odio de quien lo recibe, y por consiguiente genera violencia hacia quien lo promueve. Si yo soy víctima del terrorismo, fue porque algo mal hice, yo o mi pueblo como país, pero lo malo, es que por ese efecto haré algo peor como venganza, pero que también generará más odio, y de esta forma seremos víctimas de un círculo vicioso.
Bueno, pues si atendemos el mandamiento de "No matarás" que se escribió hace miles de años en las Tablas de la Alianza, y lo consideráramos como una Ley de Dios, que se deba de seguir al pie de la letra, pudiéramos evitar hablar de terrorismo por años. Pudríamos evitar hablar de guerras, de destrucción, de armas químicas, de autos bomba, de guerras y demás.
Otro de los temas de la famosa cumbre fue la pobreza de los países más subdesarrollados del mundo. En él se tocaron temas como la financiación de los Pueblos, su deuda, y la miseria extrema, pero si "Amáramos a Nuestro Prójimo, como a nosotros mismos", como Moisés presentó en las tablas de la alianza, les aseguro que no habría hambruna en el mundo. Imagínese que un familiar de usted es víctima del hambre en otra parte del planeta. ¿Acaso no haríamos hasta lo imposible por hacerle llegar recursos para hacerle la vida más digna? Pero no nos interesa, porque no estamos dispuestos a comprometernos a adoptar un compromiso cristiano. Lo más dramático es que en México, no necesitamos buscar a los hambrientos tan lejos en otros países. Los tenemos a unos pasos de nuestras casas. El resultado de no seguir los pasos de La Cumbre de Jesús, es la hambruna, la miseria, la desnutrición y el desaliento de los pueblos.
Entre otros temas de la agenda de la ONU siempre han sido relevantes los relacionados con la Salud Pública, y uno de los más graves aspectos, convertido en un problema de Salud Pública Mundial es el SIDA que nunca se hubiera propagado a los niveles que hoy por hoy tenemos en los últimos 25 años, si no es por fallar en otros mandamientos escritos hace miles de años. "No Fornicarás", y "no desearás a la mujer de tu prójimo" (o más bien, no tener a mujer u hombre ajenos). Como vemos, las enseñanzas que recibimos hace miles de años son totalmente actuales y son maneras de corregir y evitar grandes problemas y cataclismos que hoy por hoy padece la humanidad.
No robar es otro precepto, pero esto no sólo se refiere a cosas físicas, sino intangibles también. No robar ni pueblos, ni territorios, ni naciones, ni individuos, ni inocencias, ni privacidad. El robar es una acción que afecta en dos sentidos, el de lo ilícito de obtener algo que no nos pertenece, pero también el de arrebatar a alguien lo que en justicia le pertenece, haciendo que esta doble connotación sea más negativa y delicada. Es profunda y totalmente actual esta instrucción de vida. Es un principio de derecho. Ya lo decía Benito Juárez: "Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho, (y léase como derecho ajeno, a todo ajeno), es la paz."
Creo que la cumbre celebrada en Monterrey por todos estos mandatarios de países, puede ser un buen esfuerzo para intentar resarcir los daños que la misma humanidad ha generado, sencillamente por no hacer caso a los preceptos y mandamientos escritos en otra cumbre, en la cumbre de Jesús.
Esperamos que esta cumbre que sucedió hace 2000 años nos dé la energía suficiente para cumplir con sus preceptos y que nos ayuden a lograr un mundo mejor. Les aseguro que si todos hubiéramos hecho nuestro esfuerzo desde el principio no hubiera habido la necesidad de esta Cumbre de Monterrey, ni de muchas otras que la ONU ha organizado.
|