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A ntes de apagar la televisión para mandar a mi pequeño Iván a la cama, decidí ver los encabezados que estaban aderezados con un "colage" de imágenes y audios originales en segundo plano. Todo iba bien, hasta que pasaron imágenes de un grupo de manifestantes que vestidos más que en trusas desfilaban en plenas calles de la ciudad de México para expresar una manifestación de repudio por una acción gubernamental, y para manifestar también un muy mal gusto.
Sin avisos por parte de los noticieristas, se transmitió el videotape del momento en que se despojaron estos manifestantes de las trusas, como retando a las autoridades, haciéndolo sin el menor recato. De esto se difundieron las imágenes tan abiertamente que me escandalizaron, apagué el televisor de inmediato, porque no estaba solo.
Desnudos totales masculinos de espalda y de frente, al aire en televisión libre, y en un horario tan familiar aún. Esto me hace reflexionar en una serie de cosas. Quienes serán más inmorales, un puño de ciudadanos que carcajeándose quisieron presionar a las autoridades despojándose totalmente de sus ropas, y dando vueltas ante los lentes de las cámaras de los periodistas, en plenas calles, como si sus cuerpos fueran muy estéticos y dignos de mostrarse, o bien, los medios masivos de comunicación televisivos serán más inmorales, que más allá de dar la noticia, lo hicieron con morbo evidente, ya que los enfoques de las cámaras de ese noticiero, se centraron a las entrepiernas en ambos lados de los manifestantes, y que hicieron que la manifestación sea vista, no por 50 personas, que eran las que pudieran estar presentes en ese desplante, sino por millones de televidentes que pudieron ser testigos de tan particular manifestación.
Tomas íntegras, sin aplicarles ninguna clase de filtros visuales para evitar mostrar lo que por estética y por moral, no era conveniente ni necesario hacer. Si se autojustifica el programa de televisión de CNI Noticias argumentando que es un programa de televisión para adultos, pues entenderán ellos mismos que los propios adultos que conformamos su audiencia comprenderíamos sin problema que si colocan filtros pixeleados o difusos a sus tomas integras que presentaron, entenderemos el mensaje de desnudos totales sin necesidad de ver esto. Les creeríamos de todas maneras.
Lo que sí es verdad es que en una nación como la mexicana, donde los valores morales están mucho más arraigados que los de los países desarrollados y Occidentales, estas imágenes representaron una clara ofensa, por varias razones. Una es porque sin advertir a la audiencia ni recomendar discreción, por su contenido, soltaron las imágenes al aire, después de un programa clasificado para toda la familia y en un horario no muy de media noche, de hecho, esas escenas eran para adultos, ni si quiera para adolescentes, ni jovencitos. Yo les aseguro que aunque lo duden algunos pseudointelectuales, muchas jovencitas conocieron por primera vez estas partecillas ventiladas por los irresponsables manifestantes y comunicadores, gracias a los medios.
Otra es la verdadera falta de respeto, la de irrumpir en mi casa, y en el hogar de muchos mexicanos con este tipo de imágenes, y sin advertirlo, poner basura, y la reflexión no la quiero hacer sobre este caso, como aislado. La falta de respeto sucede en muchas maneras, como por ejemplo las imágenes perturbadoras en estos y muchos otros noticieros. Ustedes encienden el noticiero de televisión en la mañana mientras se preparan para ir a la oficina y los pequeños para ir a la escuela, y quieren conocer la temperatura o el estado de las calles, invariablemente encuentran que se transmiten las imágenes de la nota roja en espacios preponderantes, sin embargo, las secciones culturales no las he visto casi nunca, y hablo concretamente de la televisión. No creo que ya nada me perturbe más de lo que ya estoy perturbado, pero hablo por los jóvenes, jovencitas, niños, y por qué no, adultos que se deprimen cuando ven determinado tipo de información.
Yo sé que las notas rojas no deben de suprimirse, porque es información de interés, pero la crítica hago es que en las notas rojas, no he visto anuncios que adviertan que estas escenas que se transmitirían a continuación son perturbadoras para menores de edad; al menos para que los padres de familia que lo deseen, puedan cambiar de canal, apagar el televisor, quitar a los niños de la pantalla o si lo deciden, dejarle ahí, pero lo importante es que sea en base a una advertencia, y a una decisión de cada una de las familias, no del productor de un noticiero, o la directora de una telenovela. La violencia, la inmoralidad, el sexo, salen de las pantallas de la televisión y llegan a los ojos y la mente de nuestra comunidad de una manera irrespetuosa.
En la primera mitad del siglo pasado, la teoría de efectos poderosos de los medios de comunicación hablaba de que las comunidades llamadas audiencias, se integraban por una masa uniforme que tenía prácticamente las mismas respuestas ante los mismos estímulos, o sea que si Pedro Infante decía, "mi chorreada, y mi torito", todos en México sin excepción se estremecerían, y tendrían el mismo efecto ante los estímulos visuales y auditivos de "Nosotros los Pobres", pero análisis psicológicas de las respuestas sobre la audiencia, hacen que los investigadores de los efectos de comunicación en la gente receptora hayan refutado esta teoría, que hablaba que los efectos de los medios tenían ese poder absoluto, creándose de inmediato una antítesis a esta cavernícola teoría, y dando lugar a la Teoría de los efectos limitados en los medios de comunicación sobre la audiencia, que no es otra cosa que la segmentación de mercado. O sea, Pedro Infante "ahora dice, mi chorreada y mi torito", una parte de la audiencia suspira, otra parte llora, otros se ríen, y otros más, por que no, dicen, ¿que es chorreada?.
Recuerdo el caso de una niña del estado de Tamaulipas que murió accidentalmente cuando, por imitación jugaba con sus amiguitas, a hacer el capítulo más reciente de la novela de éxito. Ella hacía con ellas, la representación teatral de los capítulos de La Doña. Pues el accidente vino cuando quiso hacer el capítulo final de la telenovela producida por Florinda Meza (La esposa del Chapulín Colorado). En este capítulo la villana de esta serie, al final decide ahorcarse". Esta menor, en su juego, no ponderó el peligro, e hizo lo mismo. Consiguió un cordón y representó inocentemente la escena. Los niños vieron como fallecía, y ya cuando pidieron ayuda, fue demasiado tarde. Y todavía, Florinda Meza decía que no se sentía culpable por la situación porque ella no tenía culpa de ello.
México es un mundo de diversas culturas, y por respeto a la audiencia que está salpicada de niños, jóvenes y adultos, de diferentes formaciones, hombres mujeres; creyentes o ateos, se debe ser más pensante y prudente en la información que se envía a la audiencia.
Podemos entender que el rating predomine en las decisiones de las áreas de producción de los noticieros o novelas, porque es lo que venden a sus patrocinadores y sabemos, como publicistas que el medio masivo es un negocio, y el volumen de audiencia es el principal factor que define el éxito y fracaso comercial de su propietario. Lo que no creo correcto, es que para lograrlo, deban de poner videos de relaciones sexuales de reclusos en Almoloya, sin la autorización de sus protagonistas y sin respeto por la audiencia, como lo hicieron hace un año en ese mismo programa, o que pongan tomas con acercamientos de cámara, de genitales masculinos, o que transmitan heridos, muertos y hasta un video de un compatriota ahogándose en el río Bravo, O balaceras, choques, y detenidos sin procesar, con las imágenes de sus rostros en los separos, sin si quiera saber, ni tener interés por investigar, si son o no culpables en realidad de lo que dicen los policías que se les acusa. México es más bello que eso, y los comunicadores lo saben. Una residencia no es solo su excusado, y parece que en afán de ganar rating se muestra solo lo malo, el lodo y lo inmoral.
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