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o en cambio pienso que es un absurdo pensar que sólo eso se haga con nuestro dinero. Lo comento, porque si vemos la publicidad que hace la Coca Cola, que es bastante mayor, esa no nos duele nada, y también se hace con nuestro dinero, porque por cada refresco que nosotros compramos, cerca de un 4% de esa compra va a parar a la Publicidad, Promoción, Material Punto de Venta, Enfriadores, Mesas, Sillas, Toldos, etc. Y eso no nos duele nada, aunque sea menos importante, decidir sobre la compra de un refresco sobre otro, contra decidir quiénes serán nuestros próximos gobernantes o legisladores. Toda la publicidad y toda la propaganda (la política), la pagamos nosotros. Unas “at chalecum” vía impuestos, y la otra de manera robótica e ignorante, vía consumista.
En lo personal no creo que sea un desperdicio el invertir en medios masivos y en materiales de promoción cuando se debe de dar la información a los ciudadanos sobre las propuestas de cada candidato. La decisión electoral deberá estar basada en información.
Lo que sí es un desperdicio, es utilizar esos recursos para no decir nada, ni dar a conocer lo que cada candidato ofrece, sólo para mostrar caritas sonrientes y bigotes bien recortados. En Monterrey, México, el candidato por el Partido Acción Nacional a su alcaldía tiene un lema altamente hueco que me da miedo pensar que vaya a ganar las elecciones: "Para Ganar tú, vota por Paco Cantú". El anuncio de televisión está peor aún. Son unas caricaturas (como si su mercado fueran niños), donde aparecen unos pequeños jugando con distintos trompos*, donde uno de ellos, el trompo que más dura girando, dice Paco Cantú, y así termina el anuncio. O sea que ¿qué?. ¿Si voto por Paco Cantú podré jugar a los trompos?.
El candidato a Gobernador en Nuevo León México, por su parte, es tratado por sus publicistas como si fuera un producto de sabor piña. Lo visten de amarillo en todas sus presentaciones y exposiciones publicitarias, le ponen una frase bastante general: "Mauricio está con la Gente", y hasta un gran circo amarillo ubicaron en el corazón de la ciudad de Monterrey, llamado el Pabellón de la Gente. Yo sé que el amarillo es un color bastante llamativo y los publicistas se fueron a los libros y tal vez por eso decidieron ese uniforme, sin medir el (bajo) nivel de seriedad que pueda proyectar a la audiencia.
Las narices de payaso también llaman la atención, si no pregúntenle a Patch Adams, y no por eso vamos a agarrar estereotipos, sólo por llamar la atención. El problema es que las fórmulas mercadotécnicas aplicadas sin planteamientos, y comprobadas, sólo en productos de consumo, pueden dar reveses dramáticos en los resultados electorales. Tal vez quieran proyectar una imagen de rebeldía, y de quitarse la sumisión al candidato, pero creo que no están en el tiempo histórico adecuado, ya que el PAN (Partido Acción Nacional, y partido al que pertenece Mauricio) es el partido oficial, y no el partido de oposición, por lo que esos desplantes de rebeldía no son muy adecuados, a parte, yo como ciudadano, nunca me voy a identificar con un hombre que viste camisas amarillas siempre, con cuello Mao y con un anillo de diamantes del tamaño de uno de graduación.
Francamente no me molesta como ciudadano que se gasten recursos en hacer campañas políticas abundantes, con pendones o lo que sea, lo que realmente me molesta es que en ellas no digan nada, y no nos den información para poder decidir si votar por ellos o no.
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