Reinventarse urgentemente

PROMUEVE (Proyecto México Unión Europea con Visión Exportadora) es un trabajo de investigación sectorial que realicé este año en España junto con 3 compañeros, gracias al financiamiento de 5 empresas zapateras de Jalisco y al apoyo del Tec de Monterrey y la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Jalisco (CICEJ).



Hoy tengo el gusto de presentarle la tercera parte de las conclusiones de esta investigación enfocada en la industria del calzado, sin embargo, me gustaría que viera estos resultados como el reflejo de la problemática que vive no sólo el sector calzado en México sino muchos otros sectores que pasan por condiciones similares.

La industria del calzado en México, como muchas otras, vive hoy en día y desde hace ya varios años dentro de un proceso de apertura comercial del cual es imposible zafarse. La multitud de acuerdos comerciales que ha firmado México con tantas naciones y el especial hecho de ser el único país que tiene a la vez acuerdos de libre comercio con los 2 bloques económicos más fuertes del mundo (el mercado de Norteamérica y el de la Unión Europea), implica una mayor competencia que irá en aumento conforme pase cada año. Los plazos de las desgravaciones arancelarias que benefician a México frente a competidores más fuertes se están agotando y dentro de poco tiempo la industria quedará, lista o no, completamente abierta y sin proteccionismos frente a la competencia internacional.

La oportunidad que le queda a la industria mexicana para despertar se está acabando; es prácticamente una cuestión de tiempo. Si México no aprovecha en el corto plazo las preferencias arancelarias que le otorgan sus distintos acuerdos, estas ventajas se tornarán en amenazas. Las preferencias se irán desvaneciendo gradualmente mientras que los socios comerciales de nuestro país no dudarán en entrar con toda su fuerza al mercado mexicano con productos de mejor calidad, innovación y precio, que aplastarán a un tímido, modesto y estático calzado mexicano que se buscó gratuitamente ese final.





La industria mexicana del calzado se va a morir de "inanición" al paso de los años conforme otros países consigan acuerdos comerciales con Europa y EUA. La entrada de China a la OMC ya es un hecho confirmado, y las negociaciones entre la Unión Europea y el MERCOSUR para lograr un acuerdo de libre comercio también avanzan. De seguir los zapateros mexicanos dormidos, China se va a comer a la industria nacional en cuestión de 6 años.

Los argumentos que han usado durante muchos años los industriales mexicanos como ventajas frente a la competencia internacional ya no sirven. La mano de obra barata y nuestra preferente ubicación como puerta de entrada al mercado de EUA no pesan ya como podrían haberlo hecho hace algunos años. Prácticamente todos los fabricantes asiáticos de calzado tienen costos de mano de obra que son aún más miserables que los salarios que se pagan en México a los obreros. Tratar de competir usando como ventaja el costo de la mano de obra mexicana es un completo error; México ya no cabe en ese segmento.

Por otro lado, el hecho de ser vecinos del enorme mercado estadounidense y además contar con un acuerdo de libre comercio con ellos, tampoco es ya una ventaja sensible que podamos venderle a Europa. El calzado europeo de calidad está entrando a EUA y se vende sin problemas a pesar de su precio y los aranceles que se le aplican. El alto precio al que llega el zapato europeo a EUA no es una barrera que inhiba su venta, al contrario, los consumidores americanos van dispuestos a pagar esos precios a cambio del prestigio, la elegancia, la innovación, la moda o el diseño que solamente puede ofrecerles el calzado hecho en Europa.

La problemática de la industria mexicana del calzado reside en 3 elementos principales: la mentalidad empresarial de los zapateros mexicanos, la debilidad de sus instituciones representativas y el impacto de factores ajenos la industria.

Entre los factores ajenos a la industria, o bien, no controlables, encontramos el contrabando de calzado, la sequía crediticia, la sobrevaluación del tipo de cambio, la falta de apoyo gubernamental, la contracción del mercado interno, entre otros.

Es una realidad que desde 1998, año en que el peso comenzó a apreciarse respecto al dólar, el sector calzado ha sufrido una caída consistente en el nivel de las exportaciones. El gobierno ha recomendado a los empresarios del calzado la diversificación de sus mercados; dejar de depender tanto de EUA y penetrar en el mercado europeo. Por su parte, los zapateros argumentan que hoy menos que antes podrían llegar a Europa con un tipo de cambio tan apreciado; señalan que la paridad se convierte en un factor en contra que termina por borrar completamente las ventajas arancelarias ganadas con el tratado de libre comercio.

En realidad el problema de la industria está en que depende en gran medida de los movimientos del tipo de cambio. El calzado mexicano se ha vuelto dependiente del precio; el desempeño de la industria en el exterior se sujeta al comportamiento de la paridad. Ahí es donde está el error, la industria debe cambiar de estrategia y apostar por la calidad, el valor agregado, la diferenciación, la innovación y el desarrollo de su propia moda y diseño.

El precio de cualquier producto debe estar en función de la satisfacción y los deseos que cumple en el consumidor que lo adquiere. Por ejemplo, el secreto de la industria italiana y ahora también de la española, está en que sus grandes marcas, muchas de las cuales no son siquiera fabricantes directos, sino que son comercializadoras, son capaces de depositar en un par de zapatos otras expectativas que van más allá de la comodidad o el buen diseño. Estas empresas generan todo un concepto de vida a través de fuertes campañas de publicidad que muchas veces no presentan del todo a los zapatos y sin embargo termina por despertar en los consumidores el deseo de pagar un precio alto a cambio del calzado. Las grandes marcas posiblemente no hacen el mejor calzado, sin embargo son los más hábiles para posicionar sus nombres en la mente de los consumidores.

Así, el secreto está en vender al calzado ya no como un simple producto con las funciones tradicionales (comodidad, protección al pie, moda, etc.), sino crear un valor agregado en torno a la adquisición de un par de zapatos.

Un factor natural que ha pesado en el rezago de la industria del calzado tiene que ver con la ubicación geográfica de México. El hecho de que la competencia más fuerte del mundo (Europa) esté tan lejos, ocasionó que no se diera durante muchos años una influencia tan intensa de la moda y de los avances que surgían en el mercado europeo. Esta misma distancia y el proteccionismo que imperó durante tantos años en México, creó un ambiente de relajamiento entre los empresarios donde no había necesidad de hacer mejores productos ni de asomarse a ver qué era lo que pasaba afuera, ya que en el interior del país no había una competencia real que amenazara el desempeño de la industria.

Hoy las cosas son diferentes y la globalización ha ocasionado que las tendencias generales de moda se dispersen por todo el mundo con una rapidez impresionante. El diseño de los productos tiende a ser cada vez más parecido en distintas partes del mundo sin importar las distancias. Hace un tiempo la industria del calzado en México llevaba un atraso de 2 años respecto a los aparadores europeos y aún así el mercado nacional aceptaba los modelos porque no tenía otras opciones; hoy en día es muy difícil seguir vendiendo un modelo viejo durante varias temporadas, los tiempos se han reducido y aquel atraso en la moda de años atrás ya no es tan evidente.

Otro factor que no ha forzado a elevar la calidad del calzado hecho en México es la combinación del bajo poder adquisitivo de gran parte del mercado nacional y la enorme extensión del mercado mexicano. Cuando el consumidor no dispone de dinero suficiente, sus decisiones de compra se definen siempre por el factor precio; los zapateros mexicanos han encontrado el negocio en vender un calzado de valor agregado muy modesto a precio bajo. La enorme extensión del mercado permite intentar en distintas regiones la venta de un calzado que no funciona en un lugar determinado y así sigue el negocio.

La debilidad de las instituciones que representan al sector es otro factor que agrava la problemática del calzado mexicano. La Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Jalisco (CICEJ) debería tener un papel más activo en 3 líneas específicas: (1) generar internamente información profesional y oportuna del sector a nivel estatal y nacional; (2) captar información valiosa que permita mantener actualizados a los empresarios acerca de lo que pasa en el sector fuera de México, así como captar oportunidades de negocio interesantes para su membresía; y (3) trabajar en el desarrollo de propuestas y planes alternativos que faciliten el desarrollo del sector dentro y fuera de México.

CICEJ debería ser generadora de estadísticas profesionales y recientes para la industria del Estado; algunas federaciones nacionales del calzado en la Unión Europea publican reportes estadísticos que reparten cada año a su membresía. Los reportes incluyen datos acerca de la estructura industrial del sector, la producción anual, comercio exterior, el consumo interior, etc. Además, este tipo de investigaciones dan una mejor imagen del sector en el exterior y sirven para informar a empresarios y personas relacionadas con la industria acerca del desempeño anual del sector. Hoy más que nunca se necesitan generar estos datos y difundirlos fuera del país; existe una ignorancia enorme acerca de lo que pasa en la industria mexicana del calzado. Es necesario invertir en investigación y darla a conocer.

Por ejemplo, la Cámara del Calzado de Guanajuato publica cada mes en su página de internet un boletín llamado "Calzavance" donde sus dirigentes expresan sus opiniones sobre los temas que afectan al sector y además incluyen algunos temas de interés para los empresarios. Es un buen medio de comunicación que podría desarrollarse también en Jalisco.

Otra labor pendiente es la captación de una mayor cantidad de información procedente del exterior que mantenga a los empresarios al tanto de las oportunidades que se van presentando y de los acontecimientos que afectan al sector. Hay oportunidades e información en Europa que está al alcance de todos los empresarios mexicanos, sin embargo en la mayoría de los casos desconocen lo sencillo que es alcanzarlas y creen que todo lo que suene a Europa es muy caro, inalcanzable o remoto. Existe gran desconocimiento en México acerca de lo que sucede en Europa y ese es un error que debe evitarse ya que de ahí proceden todas las tendencias que sigue el sector. Se necesitan empresarios con el interés de informarse y de contribuir con su conocimiento a la mejora de la industria.

La CICEJ debe trabajar en propuestas que vayan más allá de su exposición de temporada MODAMA; urgen propuestas creativas para levantar al sector en el exterior, para capacitar a los trabajadores, para mejorar el diseño y la moda. Se necesita la cooperación y el trabajo conjunto de las industrias de Jalisco y Guanajuato; León ya le lleva a Guadalajara varios años y proyectos en el extranjero, no tiene caso recorrer los mismos objetivos por otro camino cuando trabajando juntos pueden salir mayores beneficios y aprendizaje. Además, nadie conoce a Guadalajara en Europa ni la importancia de su participación en el sector.

Por último, la mentalidad empresarial del mexicano es uno de los grandes problemas que lastiman a la industria. La tarea principal para poder cambiar las cosas es interesarse por su propio sector, comprometerse con él: leer, informarse, aprender, enseñar, compartir, investigar, imaginar, viajar, emprender, planear, exigir, etc. Necesitamos empresarios visionarios que resuelvan sus limitantes con creatividad y propuestas, siendo prácticos y moviéndose. Mientras no se invierta en el desarrollo de la gente que da forma al sector, la industria seguirá descalza.

Urgen empresarios que busquen soluciones prácticas a los problemas de siempre. Por ejemplo en internet existe información valiosa que está ahí a la espera de que alguien la tome, ahí hay miles de contactos de instituciones y empresas por desarrollar. Si el problema es la falta de diseño, las universidades arrojan año con año jóvenes con ideas frescas y con muchas ganas de trabajar, incluso los empresarios pueden ayudarse de becarios que resultan aún más baratos, sólo es cuestión de que les den la oportunidad.

Hay que hacer conciencia de que antes de competir con cualquier otra empresa, región o país y lidiar con los problemas y dificultades que implica el ser micro, pequeño o mediano empresario en México, primero hay que ganarle a los vicios, fallas y malas actitudes que todos llevamos en la cabeza. No negamos el hecho de que haya una serie de barreras externas que dañan a la industria y que no dependen del sector privado, sin embargo la ignorancia y la falta de interés son factores controlables que están empeorando la difícil posición de la industria. Mientras el grueso del sector siga en esa laguna del rezago, ningún proyecto por más brillante que sea, ni ningún plan de rescate va a funcionar. Urge reinventarse, es prioridad y lo dijimos desde un principio.





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Renato Blanco
Es egresado del ITESM Campus Guadalajara en diciembre del 2000 como Licenciado en Administración Financiera

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