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Un año largo

Ya no hay más regreso. Se acabó el 2003. Estamos en el arranque de un año que será complejo y más largo que el pasado.



Es año bisiesto y en México no habrá “puentes”, así que nos espera más trabajo. No llevamos ni siquiera medio Enero y ya sobran los temas para discutir sobre la mesa. Este año viene bastante cargado. Lo invito a repasar algunos temas:

La reforma migratoria de Bush

Curiosamente días antes de la Cumbre de las Américas, el presidente Bush anuncia su propuesta de reforma migratoria que regularizaría la situación laboral de cerca de 8 millones de indocumentados en los Estados Unidos a través de permisos de empleo temporal por 3 años que podrían renovarse otros 3 años más.

Muchos ven el proyecto como insuficiente para resolver el problema. Ricardo Monreal, gobernador de Zacatecas, ha declarado que la propuesta parece más bien un "tlacoyo" que la famosa "enchilada completa" que tanto buscó Castañeda en sus tiempos de Secretario de Relaciones Exteriores.

Las críticas sobre este programa se han hecho sonar alegando que se trata de una propuesta más electoral que migratoria, pues el voto hispano (que llegará este año a representar el 9% del padrón electoral estadounidense) es un jugoso bistec que Bush no está dispuesto a dejar escapar.

Otras voces indican que se trata de una medida para componer la dañada relación entre México y Estados Unidos, luego del 11 de Septiembre y la guerra con Irak. Reforzar lazos con México podría ser una buena estrategia de contrapeso en una región donde la influencia izquierdista de Brasil va ganando terreno.

La solución al problema de la migración, como argumenta Robert Pastor, director del American University's Center for North American Studies, no está en seguir gastando recursos en reforzar la seguridad en la frontera entre Estados Unidos y México, sino en reducir la enorme diferencia de ingresos que existe entre un ciudadano americano promedio y uno mexicano (el PIB per cápita en EUA es aproximadamente 6 veces mayor que el mexicano).

Pastor propone la creación de una Comunidad Norteamericana, siguiendo el ejemplo de la Unión Europea, donde los países ricos (EUA y Canadá) transfieran fondos condicionados a México para reducir el abismo de desarrollo que hoy existe entre las naciones. Los fondos irían al desarrollo de infraestructura en los estados más pobres de México y su flujo se condicionaría al cumplimiento de metas económicas. Pastor calcula que si México crece al 6% anual durante una década y EUA mantiene un crecimiento del 3% anual, la brecha de desarrollo podría reducirse un 20% durante ese periodo. Lo cual iría frenando gradualmente la migración a EUA. Pero bueno, por lo pronto son sólo sueños en la congeladora.

La realidad es que, insuficiente o no, la medida migratoria de Bush es una buena noticia para México en el corto plazo, pues ha puesto de nuevo sobre la mesa un tema que había quedado en el olvido desde Septiembre del 2001, y también para los indocumentados que verán reconocidos sus derechos laborales al menos durante 6 años.

Cae el desempleo en EUA sin la creación de nuevos trabajos

Hace unos días se anunció que la economía estadounidense alcanzó en Diciembre del año pasado una tasa de desempleo del 5.7%. La cifra es sorpresiva pues significa una caída de dos décimas porcentuales con respecto a noviembre cuando la tasa andaba en 5.9%.

Sin embargo, a la vez, se anunciaba que para Diciembre se habían creado tan sólo 1000 puestos nuevos de trabajo fuera del sector agrícola en todo EUA, cuando los analistas de Wall Street esperaban la creación de unos 148 mil puestos nuevos.

Esta extraña coincidencia en la que cae la tasa de desempleo sin que aparezcan nuevas fuentes de trabajo ocurre debido a que los datos de la tasa de desempleo y de la creación de nuevos puestos laborales provienen de fuentes distintas.

Mientras la cifra de desempleo se obtiene de una amplia encuesta a las familias estadounidenses, la encuesta de la creación de nuevos puestos de trabajo proviene del sector empresarial. Esto hace pensar que es probable que sí se estén creando trabajos pero que esto se esté dando en las pequeñas empresas o en negocios de reciente creación.

También es probable que existan encuestados que se hayan detenido en su búsqueda de trabajo frente a un mercado laboral tan decepcionante. Si la gente deja de buscar trabajo, un "lujo" que se pueden dar los americanos al contar con seguro de desempleo, también dejan de contar estas personas en la estadística de desempleados.

La famosa "jobless recovery" en EUA

Estados Unidos ha perdido cerca de 2.4 millones de empleos desde febrero del 2001. Un dato duro sobre todo en un año electoral para Bush, quien prometió a principios del 2003 crear 300,000 empleos al mes. La realidad es que creó menos de 85,000 puestos de trabajo mensuales el año pasado.

A pesar del impresionante crecimiento económico registrado en el 3er trimestre del año pasado (8.2%) y del estimado 4% para todo el 2003, el mercado laboral sigue de capa caída en EUA. Crecimiento sin empleo, es la "moda" en la economía estadounidense. Las empresas se las han ingeniado para obtener mayor valor agregado con los mismos recursos o menos. El incremento de la productividad americana se ha dado a costa de una recuperación mucho más lenta del mercado laboral que se debe en parte a los avances tecnológicos y a la tendencia de las empresas americanas a transferir sus plantas a China, la maquiladora del mundo. Esta última costumbre, es lo que algunos llaman la "Walmartización" de la economía estadounidense por la estrategia que siguió esta cadena: transferir los trabajos del sector manufacturero (generalmente los mejor pagados por las altas habilidades que requieren) a países de mano de obra barata mientras se mantienen en el país los trabajos de sueldos bajos que requieren menor especialización (como los del sector de servicios).

Hace apenas un par de días aparecía en el sitio de CNN la noticia de que Levi Strauss & Co., símbolo de los pantalones vaqueros estadounidenses, cerraba sus 2 últimas plantas manufactureras en EUA. Hace 20 años la compañía tenía 63 plantas en territorio estadounidense. "Intentamos hacer todo lo posible para mantener la manufactura en Estados Unidos, pero debemos ser competitivos para sobrevivir como empresa", declaraba su portavoz, Jeff Beckman. La producción de Levi´s terminará de mudarse a China y otros países a finales del 1er trimestre de este año. Este caso es uno de tantos.

Según afirma Paul Krugman, columnista del New York Times, la recuperación económica de EUA es una fiesta exclusiva a la que la mayoría de los estadounidenses no fueron invitados. Y esto lo fundamenta al explicar que se está dando una desconexión entre el crecimiento económico en general y los ingresos de la gran mayoría de los estadounidenses. Mientras que la economía americana creció en el 3er trimestre del 2003 al 8.2% a tasa anual (el mayor incremento en los últimos 20 años), los salarios reales de los trabajadores sólo crecieron a una tasa anual del 0.8%. Así que esto no solamente se trata de crecimiento sin empleo, sino también de crecimiento sin aumento de sueldos.

La misma debilidad del mercado laboral estadounidense ha permitido que los empresarios del país se permitan no compartir sus ganancias de productividad a través de mejores sueldos para sus empleados. A final de cuentas, con un alto desempleo, mucha gente está dispuesta a contratarse por un sueldo común y corriente.

La gran interrogante para este 2004 será si esta recuperación, en la que se están registrando ganancias corporativas que no se traducen en beneficios para la mayoría de los estadounidenses, puede sostenerse por mucho tiempo.

La mano de Greenspan

Con un mercado laboral tan débil es de esperarse que la Fed mantenga su tasa de referencia de corto plazo en su nivel actual del 1% por un tiempo considerable. El consenso de los analistas confía en que la Fed mantendrá sus tasas sin cambio hasta el 2005. Sin embargo también hay quienes creen que la Fed se moverá hacia arriba antes, en Mayo del 2004, pues consideran que, a pesar de la ausencia de elementos inflacionarios preocupantes, el nivel actual de las tasas es insostenible y el Banco Central necesita subirlas en tiempos de relativa calma para tener mayor margen de maniobra cuando regrese la tempestad.

Algunos indicadores que podrían influir en el incremento de los precios en EUA ya se han hecho notar: la caída del dólar, el impresionante crecimiento de EUA en el 3er trimestre del 2003 (8.2% a tasa anual), el incremento en los precios del oro y de las materias primas, etc.

Sin embargo no son razones preocupantes para la Fed en este momento. Quizá los ojos del Banco Central estén enfocados más bien en el desempeño del mercado laboral. Mientras la economía no dé signos de crecimiento en los salarios reales, los precios al consumidor seguirán sin movimientos sensibles. Hay quienes afirman que la economía estadounidense todavía tiene margen para crecer a tasas del 5% anual a lo largo del 2004 sin comprometer el control de los precios. Esto debido al exceso de capacidad productiva no aprovechada que aún tienen las empresas en EUA.

Los números rojos de la Administración Bush

Hace una semana el legendario ex secretario del Tesoro estadounidense en tiempos de Clinton, Robert Rubin, presentó un estudio en el que manda una alerta roja a la administración de Bush sobre las terribles consecuencias que podría traer a los Estados Unidos el actual nivel de su déficit fiscal y de cuenta corriente (ambos en niveles superiores al 5% del PIB).

Rubin afirma que las proyecciones oficiales que estiman que el déficit fiscal disminuirá con el tiempo, no están basadas en supuestos creíbles. La realidad se parece más bien a una situación en la que la economía estadounidense enfrentará una enorme carga de deuda en los próximos 10 años, si no se hace nada al respecto para frenar la indisciplina fiscal de Bush. El potencial de catástrofe es alto considerando que el par de déficit podría generar un ciclo vicioso de malas expectativas y desconfianza que terminaría por afectar la economía real estadounidense.

Algunos especialistas han comentado que el panorama no podría ser mejor para Bush frente a las elecciones de noviembre, considerando que EUA tiene en estos momentos un dólar bajo, la inflación controlada, tasas históricamente bajas, mercados accionarios al alza y la economía repuntando. Al momento de tocar el tema del enorme déficit fiscal y comercial del país, el razonamiento típico de los analistas es afirmar que esos desequilibrios se irán ajustando solos conforme la economía consolide su crecimiento y más aún con una moneda débil que permitirá generar mayores ingresos vía exportaciones.

Sin embargo, según comenta el economista Paul Krugman, esos mismos criterios se manejaron en los tiempos en que Argentina era la estrella de Latinoamérica. Y todo se fue para abajo cuando la confianza en ese país se colapsó. Si Estados Unidos no quiere verse en las mismas que Argentina en unos años, dice Krugman, es tiempo de que la Administración de Bush tome decisiones políticas de madurez aunque tenga que pagar un costo político de ser necesario. El criterio que separa precisamente a las naciones desarrolladas de los países tercermundistas, como México o Argentina, es la madurez política de sus líderes. Bush no está dando ningún ejemplo.

¿El hundimiento del dólar o el despegue del euro?

El 2003 no fue un año fácil para EUA pero tampoco lo fue para la Unión Europea. Es evidente que la apreciación del euro con respecto al dólar no es un reflejo de los buenos resultados económicos en Europa Occidental. La explicación de esta tendencia queda completamente validada por las preocupaciones que despiertan los fundamentos macroeconómicos en EUA, de los cuáles ya hablamos. Sin embargo, en Europa también se cuecen habas.

Luego de un 2003 lleno de tropezones en las reuniones por conseguir un proyecto de Constitución Europea que les llene el ojo a los 15 miembros y después de la rebeldía de potencias como Francia y Alemania al no respetar las reglas de disciplina fiscal del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, el 2004 será el año en que 10 nuevas naciones europeas se incorporen al proyecto de unidad. Dicen que 2 cabezas piensan mejor que una, pero no quiero imaginar que resultará de juntar a 25.

Por si llegar a un acuerdo en su proyecto de integración no fuera poco, el ambiente económico internacional complicará aún más las cosas para la Unión Europea. La apreciación histórica del euro frente al dólar debilitará más a esta economía, pues enfrentará a los empresarios europeos y sus productos más caros que nunca, con competidores estadounidenses o chinos que ofrecerán opciones más baratas para el mercado de Europa gracias a los incrementos de la productividad en el caso estadounidense o a los costos tan inferiores de mano de obra que presenta China.

Estas amenazas para los industriales europeos generadas en gran parte por el super euro, hacen suponer a Moises Naim, editor de la revista Foreign Policy, que podrían darse en Europa a lo largo del 2004 nuevos brotes de medidas proteccionistas. El riesgo de caer en una especie de guerra comercial entre EUA y Europa podría ser una amenaza incluso más grave que el problema potencial que representan para el mundo los enormes déficit fiscal y comercial de la economía estadounidense, según palabras del mismo Alan Greenspan.

¿Poder latino?

Qué podemos decir de América Latina. De entrada la expectativa de instituciones como la ONU (con un pronóstico de crecimiento anual del 3.5%) o el Banco Mundial (con 3.7% proyectado) pintan un 2004 de crecimiento moderado para la zona. Que a decir de los últimos 2 años donde el promedio de crecimiento no llegó ni al 1%, la expectativa para este año es bastante buena.

Lo que está por verse es cómo interaccionarán la serie de oportunidades y amenazas que presenta el panorama mundial para Latinoamérica y hacia dónde tenderá el resultado general. Me da la impresión que en América Latina seguimos en un estado de somnolencia, inmerso cada país en su caudal de problemas, y dependiendo en mayor medida y como de costumbre de factores ocasionales o ajenos para crecer, que de iniciativas propias e importantes que despierten la atención de otras regiones del mundo.

La recuperación de Estados Unidos, el incremento en las materias primas, el mercado chino, etc. Siempre factores ajenos, siempre impresionados por los ejemplos de otras experiencias en otras latitudes. Urge liderazgo en Latinoamérica y políticas sensatas de largo plazo. No sirve de mucho crecer de chiripa de vez en cuando.

La Cumbre Extraordinaria de las Américas

Una reunión más de jefes de Estado, llena de buenas intenciones y deseos: combatir la pobreza, mejorar la seguridad antiterrorista en la región, los sistemas de educación y de salud, apoyar el libre comercio y la democracia, combatir al narco, etc. Sin embargo, como apunta el periodista del Miami Herald, Andrés Oppenheimer, los grandes ausentes de la reunión fueron los ministros de finanzas de las naciones participantes. Tuvimos en Monterrey a 34 presidentes con las mejores intenciones de apoyar a la región, sin embargo, dejaron sus chequeras en casa.

Y esto no es novedad, pues según un estudio de la "Canadian Foundation for the Americas" (que cita Oppenheimer en su último artículo), la mayor parte de las 550 iniciativas para el desarrollo que se han acumulado en las últimas 3 Cumbres de las Américas (la de Miami, la de Santiago y la de Quebec), se han quedado en el papel por falta de financiamiento. Esperemos que esta Cumbre dé buenos resultados, más allá de las fotos oficiales, los platillos de cabrito y los extensos "papers" que nadie lee.





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Renato Blanco
Es egresado del ITESM Campus Guadalajara en diciembre del 2000 como Licenciado en Administración Financiera

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