La percepción consensada

La sinergia que se da entre los individuos que conforman el público consumidor opera induciendo una percepción de reacción en cadena.



El punto de partida de este fenómeno es la inseguridad del consumidor actual en su capacidad de evaluar y decidir correctamente. Por ello, el individuo se apoya en lo que percibe y rige sus decisiones particulares en relación con lo que supone es el consenso generalizado. Este consenso interactivo responde al principio del “traje invisible”. Para ejemplificar esta sinergia grupal tomaremos como referencia la clásica historia de Hans Christian Andersen titulada El rey y el traje invisible.

Cuentan que un día llegaron al reino dos sastres que se jactaban de confeccionar sus prendas con un tejido invisible, que sólo las inteligencias privilegiadas podían ver. El rey pidió un traje de gala para estrenar en un desfile de gran importancia, y después de negociar un altísimo precio, los sastres procedieron a confeccionarlo.

Tomaron las medidas al cuerpo del rey y varios días después regresaron a mostrarle sus avances y a probárselo. El rey estaba rodeado de sus más cercanos colaboradores cuando le avisaron que los sastres deseaban verle. La curiosidad generó grandes expectativas de atestiguar un prodigio, y el rey, condescendiente, permitió a su séquito acompañarle en tan ansiada entrevista.

Los sastres, seguros de sí mismos, rayando en la soberbia extendieron el traje en la mesa, ante los ojos atónitos de los desilusionados presentes, que no veían nada. El silencio se apoderó del lugar. Todos se miraban de reojo entre sí, pretendiendo descubrir el significado de lo que sucedía.

El rey, sintiendo la gran responsabilidad de dar la pauta, optó por no dejar en evidencia su probable carencia de inteligencia, y empezó a proferir elogios, mismos que fueron coreados por los presentes, que se cuidaban entre sí de no traslucir su desencanto y temor de ser valorados en función de tan cruel prueba.

El momento crítico surgió cuando los sastres solicitaron al rey que se lo probara y lo exhibiera a sus súbditos ahí presentes. El rey titubeó, temiendo tener que exhibirse desnudo, pero sin estar seguro de que ello fuese así. Optó por correr el riesgo, pensando que peor era pasar por tonto ante sus súbditos más inteligentes, si es que ese traje realmente existía, y se fue a su habitación para probarlo. Cuando regresó, todos lo vieron desnudo, pero callaron y se desvivieron en elogios. Llegó el día esperado del desfile y en todo el reino se corrió la voz de que el rey estrenaría un traje mágico. Todo el pueblo se congregó en las calles donde el monarca desfilaría acompañado de su corte. A su paso, éste arrancaba gestos de admiración, pero un niño ingenuamente exclamó "miren... el rey está desnudo".

De esta historia podemos concluir que los charlatanes metidos a sastre eran expertos en técnicas para manipular la percepción. Lograron generar una realidad virtual, dirigiendo la percepción de la gente del modo que convenía a sus intereses comerciales y se convirtieron en los sastres más caros del mundo.

MODELO OPERATIVO DE LA LEY DEL "CONSENSO Y LAS REALIDADES VIRTUALES"



Fundamentos de la ley del consenso y las realidades virtuales

La aplicación de esta ley en las decisiones cotidianas se define en relación con las siguientes premisas:

· La mercadotecnia actual se rige, no por la veracidad de los hechos, sino por la interpretación que de ellos hace el público.

· La realidad de mañana está influida por las suposiciones públicas de hoy.

· Detrás de una realidad virtual, (aparente), puede esconderse una realidad de facto, en potencia.

· La percepción del público puede ser inducida o espontánea. Si no existe una estrategia para orientarla, entonces este fenómeno se llevará a cabo de modo anárquico, y sus consecuencias no serán previsibles.

Tomado del libro "La ley del consenso y las realidades virtuales" Ricardo Homs, Grupo Editorial Iberoamérica





Ricardo Homs
Fue socio fundador y director general de Trout & Partners y actualmente es consultor de marketing

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