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Para mí, lo más positivo de esta práctica comercial es que nos lleva a sentirlo, a abrazarlo, a besarle en la mejilla, a voltear a verlo, a darle algo, cuando es de él de quien siempre recibimos. Algunos seres originales hasta las gracias le dan en este día.
Predeterminar una fecha en el calendario para papá nos orilla a recordarlo, a reconocerlo como figura en la familia, a sentirlo cerca, aunque sea para comer con él ese día.
Benditos los padres que, sin saberlo, ocupan un lugar importantísimo dentro de los corazones de sus hijos. Si papá está ahí, cerca, si el hijo -un bebé, un infante, adolescente o un joven ya- lo ve llegar por la noche, se siente seguro, protegido, acompañado.
Porque la persona de papá es determinante para formar hijos e hijas seguros y seguras de sí, autovalorados, atuoestimados "porque si papá me habla, me escucha, está conmigo es porque yo soy importante", se dicen los hijos.
Un día ellos harán lo mismo que papá con sus propios hijos.
¡Ah qué compromiso! Los varones se dicen a sí mismos "papá es hombre. Así que los hombres piensan así, actúan así, contestan así, ven así, se mueven así, disfrutan así, ven la vida así, reaccionan así, meditan, comen, duermen, usan el tiempo, se cuidan así. La consecuencia en su cabecita es: yo voy a ser como papá, porque yo soy hombre".
¿Y las niñas? Las niñas esperarán que su hombre elegido, su compañero o padre de sus hijos sea como su papá fue con ella. Ni más ni menos.
Además de los compromisos, están las satisfacciones. Observen a los papás cuando ven crecer a sus hijos. Quizá ellos vean con muy poquita expresión en el rostro pero si somos cuidadosos, veremos en sus ojos un aire de saber lo que está pasando, como si la vida no les estuviera enseñando, ellos enseñan a la vida. Ellos saben que el niño se levantará, gateará, caminará, asirá los objetos, se llevará la comida a la boca... Saben, simplemente saben que eso sucederá, por eso no se sorprenden.
También es común que los papás cuiden a sus hijos aunque no los volteen a ver. No es intuición como en la mujer. Es sentido práctico. Saben que no les pasará nada. Calculan el riesgo. No sobre actúan ni se sobre preocupan. Por eso dan seguridad y aplomo.
El hombre, cuando es papá, equilibra la educación del hijo saturada por la emotividad de la mujer con su razonamiento masculino. Papá conoce el devenir, lo observa, lo vive.
Benditos papás en el Día del Padre.
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