Y la clase baja, ¿qué?

Una extensa gama de productos y servicios están dirigidos a las clases media y baja de la población. Esto no es azaroso, en gran medida es una consecuencia natural de la estructura de la población de nuestro país.



Al día de hoy, Monterrey y su área metropolitana contiene una clase baja urbana del 62%; un 26% está ubicada en zonas semi rurales; sólo el 8% es clase media y únicamente el 4% corresponde a la clase alta.

Aunque en ocasiones los fabricantes conocen el perfil del consumidor que adquirirá su producto, no siempre dan la importancia debida al volumen de ventas que representa o puede representar la clase baja en nuestro país, utilizando estrategias de comunicación "aspiracionales" dirigidas, más bien, a la cada vez más reducida clase media.

Tan es así, que los medios masivos han utilizado con mucha frecuencia modelos y prototipos de consumidores de un nivel social, económico, cultural y étnico alejado de las características del común de nuestra gente y de su idiosincrasia.

En esto influyen varios aspectos. El origen trasnacional, nacional o local de las empresas es uno de ellos. Las empresas trasnacionales frecuentemente adaptan sus estrategias de comunicación a cada país, omitiendo el análisis y comprensión del mercado local en pro de la globalización comercial y económica; las grandes compañías nacionales han seguido la pauta de las compañías trasnacionales, utilizando modelos de un perfil más parecido al extranjero, interpretado en México como característico de una elite con poder económico y social no coincidente con la imagen del mexicano o mexicana autóctonos, de piel morena, cabello negro, de un metro sesenta de estatura, provenientes de escuelas de gobierno y de colonias populares; por último, las empresas locales comúnmente ofrecen prototipos más apegados a su realidad social, aunque muchas veces con campañas locales que son más criticadas por la baja calidad de su producción que reconocidas por su mayor cercanía con los usos y costumbres de la población.

Es común que las compañías, distribuidores o tiendas cuya razón de ser original fue dar atención y servicio a las clases bajas, son las que conocen mejor a éste, para muchos, "incómodo" segmento.

La clase baja es un ente palpable; evidentemente diferente al modelo de la televisión; en nuestro país, está equivocadamente asociada a falta de educación, cultura, higiene, interés en progresar, vandalismo y delincuencia, como si fuera una especie diferente al resto de los mexicanos.

La realidad es que nadie los conoce, nadie los comprende y nadie quiere acercarse a ellos.

Algunos de nosotros provenimos orgullosamente de unos abuelos que surgieron del pueblo, humildes, sencillos, pobres y olvidados como la mayoría en la lucha revolucionaria. Esta gente tenía las mismas ilusiones y ganas de salir de la pobreza que mostraríamos ahora sus afortunados descendientes, quienes actualmente tenemos más oportunidades que ellos, gracias a ellos y a su ejemplo de intenso trabajo y honradez para obtener educación, salud y crecimiento personal.

Somos afortunados los que pudimos vivir esa doble vida, modesta en nuestra infancia y desahogada en nuestra madurez; tenemos la doble visión, de nuestra vida actual, próspera y privilegiada, y de una ya lejana vida libre de lujos, conformada de actividades tan comunes como ir a la tortillería del barrio, ir al mercado deambulando entre una mezcla de olores a pollo y carne y flores, aceptar los kilos de 900 gramos de fruta buena revuelta con no tan buena; entre los puestos de zapatos, de ropa y juguetes baratos; viajar en camión, conformarnos con el regalo que nos traía el niño Dios en Navidad aunque no hubiera estado en nuestra lista, añorando 20 años los patines que llegaron demasiado tarde; acostumbradas a respetar y a aceptar cuando mamá decía "hoy no alcanza"; asistir a una universidad particular colgadas de una beca, con un auto diez años viejo mezclado con Ferraris y Porches; salir de vacaciones por carretera en un auto en donde iba hasta el perico, en hoteles alejados de la costera pero con la gran ilusión de ver el mar, comer en el mercado de cada lugar, visitado más por costumbre que por elección propia, todo eso disfrutando cada momento, pues formaba parte de nuestra vida.

Ahora observamos a los pobres y comenzamos a segregarlos, a etiquetarlos o a reír con la risa del ignorante (no importando nivel social) cuando se enfrenta a vidas ajenas y diferentes a la suya.

La clase baja, la clase trabajadora, los pobres, el proletariado, el pueblo, como quiera que los llamemos, ellos son la base de la economía, ellos son a quienes nos debemos todos los que comemos del comercio formal.

Conozcamos sus hábitos y costumbres, su forma de ver la vida, sus valores, sus prioridades, sus gustos, su ambiente, qué significado le dan al tiempo, a la convivencia, qué diversiones tienen, qué actividades realizan, qué comen, qué visten, qué regalan, qué anhelan.

Entendamos qué significa para ellos el dinero, cincuenta centavos, tres pesos, quinientos o mil pesos. Calculemos cuánto tiempo trabajan al día y a la semana, cuántas personas aportan el gasto en la familia; cuánto rehúnen y cómo distribuyen ese presupuesto.

No es tan difícil como parece. Basta con sentir, vivir y observar lo que ellos viven; solo se requiere de un poco de empatía, sensibilidad y liberarnos de prejuicios para comprender a este gran segmento de la población y ofrecerles los productos o servicios que satisfagan al máximo sus necesidades y deseos.





¿Te gustó esta columna?
                    No

Sonia Gutiérrez-Otero
Fundadora y directora de Qualitative Responses, agencia de investigación de mercados, con sede en Monterrey

Columnas Previas


DIRECTO A TU MAIL

Recibe esta columna periódicamente





- Agregando valor a productos commodity
- Las necesidades, ¿nacen o se hacen?
- Nuevas conductas del consumidor










CONTENIDOHERRAMIENTASCOLUMNAS
ENCUESTACASOS DE ÉXITOFORO DE DISCUSIÓN
CHAT CON EXPERTOSLINKS EVENTOS Y CURSOS
DIRECTORIOSESPACIO PERSONALPERFILES
PREMIEREHUMORHIPERTIENDA

© 2002 Hipermarketing.com
Todos los Derechos Reservados


Click Here!