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Recuerdo la imagen de un anuncio de televisión en el que una mujer joven sostiene en brazos a su hijo recién nacido. Su rostro expresa exactamente lo que muchas mujeres sienten los primeros días de haber tenido a su bebé: una mezcla de amor, de entrega, cuidado y desprendimiento, combinado con incertidumbre, dolor, temor y extrañeza.
Una casi imperceptible sonrisa acompañada por una lágrima que corre por su mejilla, una lágrima de la que ella misma desconoce su significado.
No hay un mercado que apele más a las emociones que el relacionado con una mujer que va a ser madre.
Comunicarte con este segmento del mercado requiere conocer a fondo la dinámica emocional que se da en las diferentes etapas de un embarazo. La mujer va evolucionando mes con mes, en cada etapa se involucran emociones diferentes, en cada etapa surgen necesidades e intereses distintos, la mujer va cambiando.
Durante el embarazo se dan cambios físicos, emocionales, sociales y económicos, acompañados por circunstancias particulares como la edad de la mujer, las condiciones en las que se presentó el embarazo, su situación económica, el apoyo y cercanía de otras personas.
Se produce un acomodo en los valores, actividades de la mujer y cambios positivos o negativos en su entorno. Cambian sus intereses, sus prioridades, su forma de ver su vida y la de otros seres.
La mujer embarazada comienza con inquietudes acerca de los cambios en su cuerpo. Instintivamente el cuerpo se prepara para recibir al nuevo ser; la grasa acumulada en sus caderas y vientre protegerá al bebé de posibles golpes y movimientos bruscos, otras zonas del cuerpo acumularán grasa como reserva energética y depósito de vitaminas y otras substancias esenciales para la alimentación del feto y de la madre.
A lo largo del tiempo su cuerpo seguirá cambiando, será un aprendizaje paulatino, se combinará con cambios en su hogar, en su trabajo, en su alimentación, en sus relaciones sociales y personales. Conforme se acerque el parto, sus sentimientos también cambiarán.
¿Cómo hablarle a esta futura madre? ¿Cómo venderle? ¿Cómo acercarla a tu producto o servicio?
Primero necesitas comprenderla, conocerla, anticiparte a los cambios que vivirá. Necesitarás apelar tanto a la emoción como a la razón. Una madre primeriza requiere información que la prepare ante lo desconocido dándole seguridad durante su embarazo.
También requiere de tu empatía y de saber que conoces sus deseos, sus esperanzas, sus emociones, su circunstancia social, económica, familiar y personal, sus opciones de trabajo, de descanso, de alimentación, de sostén de su futuro hijo.
Si realmente te adentras a la dinámica emocional de la futura madre, adquirirás gran conocimiento de la naturaleza femenina, la aplicarás en tus estrategias y valdrá mucho la pena porque, después, ella irá de la mano contigo hasta que pase a otra etapa, hasta que tenga un nuevo hijo o simplemente comentará lo bien que le fue con tu producto o servicio con alguna nueva futura mamá.
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