¿Escuchas u oyes?
Por: FRIDA GUZMÁN
SEPTIEMBRE 2000

¿Quién no jugó de niño al "teléfono descompuesto"? Un mensaje se pasaba de una persona a otra. El resultado: un mensaje totalmente diferente al original.


En esa época era divertido, pero deja de serlo en la vida real, no un juego. Especialmente si sucede en el trabajo.

El éxito de muchas de nuestras actividades laborales, depende de que tan bien escuchamos. Estudios han revelado que de nuestro tiempo que estamos despiertos, pasamos el 80% comunicándonos, y escuchando, por lo menos en un 45%.

Lo raro de esto es que en la escuela se nos enseñan procesos de comunicación como la lectura, la escritura y la verbal. Sin embargo, no se nos enseña a escuchar, y por lo tanto, no desarrollamos esa habilidad. Y ahí está el problema, porque sólo oímos, no escuchamos.

Por otra parte, lo bueno es que a cualquier edad, se pueden mejorar las habilidades para escuchar.

¿Sabes escuchar?

La mayoría de las personas no. La Sperry Corp., una compañía que ha construido su identidad alrededor de que "sabemos escuchar muy bien", obtuvo de un estudio que el 85% de las personas encuestadas se calificaron a sí mismas de tener una habilidad para escuchar mala o promedio. Mientras que sólo el 5% dijo tener una excelente o superior habilidad para escuchar.

Es fácil saber donde ubicarse a uno mismo. Piensa en tus relaciones de todos los días, con tus colegas, con tu jefe, con tu pareja, con tus amigos...¿qué tan seguido no entiendes algo? O, ¿qué tan frecuente se te olvida lo que te han dicho? El primer paso para mejorar las habilidades para saber escuchar, es conocer en sí como funciona el proceso de escuchar.

Hay 4 pasos en el proceso. El primero es oír. Sólo necesitas poner un poco de atención. Si tu jefe te dice "necesito el reporte de ventas del mes pasado" y puedes repetir la oración, significa que has oído bien.

El segundo paso es interpretar. Puede suceder que por factores como la cultura, experiencia, actitud o vocabulario, se presten para un malentendido. Un buen orador utiliza el tono de voz, gestos y movimientos corporales para asegurar que su mensaje se ha transmitido con éxito.

Durante la siguiente fase, evaluación, uno decide qué hacer con la información recibida. Por ejemplo, al escuchar a un vendedor, puedes decidir creerle o no. Este paso es crítico en el proceso.

Por último viene el responder a lo que te han dicho. Puede ser una respuesta visual o verbal. Dependiendo de la reacción y respuesta, el orador se da cuenta cómo has recibido el mensaje.

Todos tenemos unos cuántos malos hábitos, que no nos permiten escuchar bien, como por ejemplo:

- En vez de escuchar, nos ponemos a pensar en lo que vamos a decir cuando termine la otra persona, aún cuando todavía sigue hablando.
- A veces nos distraemos fácilmente por los movimientos de la persona o lo que sucede a nuestro alrededor.
- Interrumpimos a la persona antes de que termine de hablar.
- De plano se nos va el avión, y nos ponemos a pensar en otras cosas.


Estos hábitos no tienen nada de malo, pero impide que escuchemos bien. El escuchar es un proceso que requiere concentración y no es tan fácil como parece.

Ahora bien, ¿cómo podemos escuchar mejor? Aquí te van algunas sugerencias muy sencillas y útiles:

- No hables, escucha. Cuando interrumpes o hablas mucho, la otra persona puede pensar que no te está interesando lo que te está diciendo.
- No saques conclusiones antes de que termine de hablar la otra persona.- no se debe asumir que ya sabes lo que la persona te va a decir, eso puede ser peligroso. Igual y no van por donde mismo y se pierde el punto esencial.
- Escucha "entre líneas".- No sólo hay que concentrarse en lo que nos están diciendo, también en lo que no nos están diciendo. El tono de voz, los gestos, los movimientos corporales también comunican, y mucho.
- Pregunta.- esto es una clara muestra de interés y de atención.
- Proporciona retroalimentación.- establece contacto visual con la otra persona, asiente con la cabeza. Tu postura y uno que otro "ah, ok" o "entiendo" o "qué interesante" son suficientes para dar a entender que realmente estás escuchando.


No basta con saber escuchar. A nadie le gusta que nosotros estemos hablando y no nos estén poniendo atención. Por último, ahí te van unas sugerencias para que otros te escuchen a ti:

- Haz contacto visual.- esto es muy importante, sobre todo si está hablando frente a un grupo. Hay que tomar en cuenta a cada una de las personas presentes.
- Habla claro, evita la monotonía.- cuando un orador mantiene un solo tono de voz, aburre a cualquiera.
- Haz preguntas.- cuando se requiere algún tipo de respuesta, el que está escuchando se mantiene interesado.
- Sé breve.- cuando se divaga mucho para establecer un punto, se puede perder el interés. Hay que ir al grano.
- Elige un lugar sin muchas distracciones y/o interrupciones.- a veces es inevitable, pero para escuchar se necesita concentración y es difícil mantenerla si hay diversos tipos de distractores.


Considero que lo importante de estos renglones es que cada vez, con la tecnología, tenemos menos contacto personal. Entonces hay que hacer que ese tiempo realmente sea cualitativo. Escuchando y siendo escuchados, nos comunicaremos muy eficientemente.


* Frida Guzmán fguzman@hipermarketing.com
Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación de la UDEM







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