Creatividad Desordenada
Por: VERÓNICA ELIZONDO
OCTUBRE 28, 2000

Estoy sentada detrás de mi escritorio que como siempre, no se caracteriza por estar muy ordenado. ¿Pero cómo? ¿No lo arreglé apenas ayer? Sí, es cierto, mi jefe había anunciado la visita de un cliente potencial y nuestra oficina dentro de su estilo un poco surrealista, debía lucir impecable.


¿ Y entonces? ¿Por qué apenas unas horas después vuelve al caos visual? ¿Será esto acaso un común denominador entre diseñadores y creativos? Creo que no, definitivamente es la personalidad de cada uno la que marca que tan ordenado seas o no en todos los aspectos de la vida. Estoy segura que mi caso le suena conocido a más de uno. Y es que finalmente el escritorio es un espacio muy mío en donde paso las horas imaginando, creando, soñando y ¿por qué no?, a ratos descansando.

Si tuviera que describirlo detalladamente, creo que podría hacerlo hasta con los ojos cerrados, es más, ayer dejé encima y abierto el libro nuevo sobre diseño de páginas web y mi botella de agua a medio terminar.

Frente a mí tengo una de mis herramientas favoritas, mi adorada computadora MAC, cuyo monitor trato de no tener tan cerca, hay que cuidar la vista. ¡Ah! Pero qué tal lucen la cantidad de post-its que tengo pegados sobre él, creo que algunos ya ni sirven, por ejemplo, y ese teléfono que está anotado con pluma morada, ¿de quién era?

A mi derecha está el mouse pad que me traje de Europa, el pobre ya está un poco desgastado, pero es un souvenir muy artístico de una de las famosas obras de Gaudí en Barcelona. Creo que lo usaré hasta que de plano se rompa.

Junto a él y casi sin dejarme espacio para maniobrar los cientos de clicks que a diario le doy al mouse, está el pilar de libros y revistas que he estado hojeando, hay un proyecto importante que estamos arrancando y necesito inspirarme… OJO, INSPIRACIÓN, NO PLAGIO, hay una gran diferencia.

Por supuesto, está también mi libreta de bocetos y que me perdone mi adorada Mac y todos aquellos diseñadores express que se saltan esta etapa, pero de mis herramientas favoritas, ésta es la más importante, me es imposible aterrizar una idea sin antes trazarla con un lápiz sobre papel.

De mi lado izquierdo tengo una torre de zips. Después de varios accidentes ya aprendí que se deben resguardar los archivos, no me vuelve a pasar quedarme toda la madrugada haciendo de nuevo una revista que se me borró porque a un maldito virus se le ocurrió atacar mi documento, y de esto nadie está excento.

También tengo algunos de mis mejores cds, no hay nada mejor que escuchar mi música favorita mientras trabajo. Afuera la oficina puede caerse, pero yo estoy ahí, sentada en mi espacio, conectada a mis audífonos y a mi imaginación.

No puedo dejar de mencionar que también tengo algunos detalles personales, como el minicalendario en donde anoto fechas importantes o aquella vela naranja (mi color favorito) que me regaló una amiga. Todos ellos me recuerdan que adoro mi escritorio en las horas de trabajo pero al final del día, la luz se apaga y él se queda ahí; hay muchas cosas que hacer afuera.

Mañana lo encontraré igual de desordenado… ¿Tendremos pronto la visita de otro cliente?


* Verónica Elizondo velizondo@hipermarketing.com
es Licenciada en Diseño Gráfico y Consultora Creativa







Click Here!


 



- Nunca tienes una segunda oportunidad para dar una pimera impresión
- Yo S.A. Marketing personal