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Nuestro Presidente Vicente Fox hizo un buen papel. Trató de atraer sobre todo más inversión extranjera al país, como un recurso importante para equilibrar los problemas que México tendrá ante la desaceleración inevitable de la economía norteamericana.
Pero quedan aún en la agenda muchas preocupaciones, desde la solución del problema con el comandante Marcos, el precio del gas, la reforma fiscal requerida, el control de la inflación, la reforma laboral necesaria que apoye mejoras en productividad, y sobre todo el avance en la lucha contra la pobreza extrema que viven muchos mexicanos.
Los métodos de medición del rezago social en México coinciden en que el empobrecimiento se ha agudizado en los últimos diez años. Se estima que cada año México produce 960,000 pobres, es decir 2,630 pobres cada día.
Las cifras son aterradoras y lanzan la voz de alarma.
Por su parte el Banco Mundial reconoció que las crisis financieras de los últimos años han profundizado rezagos sociales y han ampliado los niveles de pobreza de países en desarrollo.
El "gran desafío" de Fox está aun latente: ante los avances macroeconómicos considerables se ha dado un notable retraso tanto en educación como en salud.
El 22 de abril de 1999 el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, afirmó: "Si las cosas no cambian, en 25 años el número de pobres en el mundo, con ingresos diarios de un dólar y medio, será de más de 2 mil 500 millones de personas".
Lo anterior lo mencioné para tener un panorama de lo que se estaba vislumbrando desde 1999, y el Foro Económico llevado a cabo en Davos, Suiza en enero pasado, se presentaba como una esperanza para llevar un diálogo en el que se concretaran medidas importantes para enfrentar los retos de la pobreza a nivel mundial.
El secretario general de Amnistía Internacional, Pierre Sane, quien participó en el Foro mundial, advirtió:
"El movimiento social va ser cada vez más intenso y si los responsables políticos no tienen en cuenta las preocupaciones sociales, el siglo XXI tiene el potencial para ser aún más sangriento que el anterior. Si las conversaciones no llevan a nada, puede desatarse la violencia."
La advertencia anterior, escuchada a inicios de este año en este importante Foro Mundial, ya había sido escuchada en la Cátedra Alfonso Reyes que realiza el Instituto Tecnológico de Monterrey.
Precisamente en Febrero de 1999, Carlos Fuentes, quien tituló su cátedra como "Un nuevo contrato social para el siglo XXI", deseando evitar nuevas catástrofes humanas en el nuevo siglo, nos hacía un impresionante resumen de lo que ocurrió en el siglo XX:
"Hubo 9 millones de muertos en la Primera Guerra Mundial; 3 millones de judíos asesinados en el holocausto nazi; millones sacrificados en el Gulag de la Rusia estalinista e incontables desaparecidos por las dictaduras latinoamericanas. Nunca antes como en el siglo XX, alcanzó la humanidad cumbres más altas de adelanto en la tecnología, las ciencias y las telecomunicaciones; por eso mismo nunca fue mayor el abismo entre el prodigioso desarrollo material y científico y el deprimente retraso político y moral. ESTE FUE EL SIGLO DE LA VIOLENCIA COMO PASAPORTE A LA UNIVERSALIDAD."
Podríamos afirmar, después de haber escuchado a Carlos Fuentes, que a mayor adelanto tecnológico, menor adelanto moral.
El propósito de esta reflexión es primero el de estar conscientes del entorno económico adverso por el que pasa en la actualidad el mundo y su impacto en las decisiones económicas empresariales.
La globalización es inevitable y las leyes de mercado seguirán marcando la pauta del crecimiento. Debemos estar alertas que el entorno económico presenta variables incontrolables para el crecimiento de México, y esto está reconocido en el documento gubernamental "Criterios Generales de Política Económica para el Año 2001" donde se destaca que dentro de los retos coyunturales para la política económica en 2001 se encuentran indudablemente tanto la desaceleración de la economía norteamericana como el menor precio del petróleo.
Estas variables harán más difícil el crecimiento de la economía mexicana. Por lo tanto, el entorno económico nos estimula a actuar con "cautela" en nuestros procesos de planeación empresarial.
Podría decirse que las estimaciones oficiales tanto de crecimiento económico, como de inflación y otras variables macroeconómicas no se alcanzarán tal como lo pronosticaba el documento antes mencionado. Si el documento estimaba un crecimiento económico del 4.5% anual en el Producto Interno Bruto, podría decirse que sólo llegará al 3% si todo va como esperamos y no tenemos otras sorpresas en el entorno macroeconómico mundial. Esto sobre todo será debido a la corrección a la baja de las estimaciones del crecimiento económico de E.U..
Al mismo tiempo, el entorno nos presenta "desafíos éticos" ante la creciente problemática social, no sólo en México sino en el mundo entero.
El segundo propósito de esta reflexión es crear conciencia de que si la globalización nos llama a tener un mundo más unido en todos los aspectos, ésta no será exitosa sin la "corresponsabilidad" de los agentes económicos, políticos y sociales, y es aquí donde radica nuestra esperanza.
Kim Woo-Choong, Fundador y Director de la empresa Daewoo, afirmaba que cuando los líderes asumen responsabilidades y se dedican exclusivamente a ellas, entonces las sociedades no retroceden. Lo mismo se aplica a las compañías y a los países.
La nueva historia depende de personas que conserven la chispa de la esperanza y optimismo en medio de la incertidumbre y la desesperación. Estas personas creativas y emprendedoras creen en el avance de la humanidad y le añaden ímpetus de progreso y desarrollo a las ruedas de la historia.
Quisiera terminar esta reflexión citando textualmente, las últimas palabras del ideal empresarial del Sr. Manuel Espinosa Iglesias, que nos dejó en su libro: "Bancomer: Logro y Destrucción de un Ideal", palabras certeras para enfrentar con ética y profesionalismo un entorno económico, político y social adverso, y evitar la violencia que Pierre Sane vaticinaba para el Siglo XXI, si no se cambia y se reflexiona sobre el ideal empresarial para este nuevo milenio:
"Hasta ahora hemos creído que nuestra función social quedaba plenamente satisfecha con cubrir puntualmente nuestros impuestos, fomentar el empleo y pagar buenos sueldos. Todo esto es importante, por supuesto, pero no es suficiente: los empresarios que el país necesita de aquí en adelante deberán estar, además, seriamente comprometidos en la lucha en contra de la marginación y la pobreza; tendrán que admitir que el desarrollo de la empresa corre paralelo al desenvolvimiento de la educación, sobre todo la superior; deberán entender que sólo ayudando al desvalido, promoviendo la salud y favoreciendo la cultura, sólo sirviendo al bienestar humano, tiene sentido la riqueza".
Este es nuestro desafío, la nueva historia depende totalmente de nosotros.
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