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in embargo, hoy día las mismas nos evocan operaciones virtuales cotidianas y millonarios adolescentes. ¿Recuerda usted su primer "correo electrónico"?, ¿ha realizado alguna compra de algún bien o servicio a través del Internet? Día con día y casi sin darnos cuenta, nos sumergimos en una nueva manera de comunicarnos y hacer negocios. Actualmente es para todos muy clara la necesidad de estar "conectados".
Vertiginosamente la sociedad a nivel mundial se percató del potencial del Internet como un instrumento para facilitar el comercio en forma global y, casi simultáneamente, las autoridades en diversas jurisdicciones y los empresarios comenzaron a preguntarse cuál sería la mejor manera de reglamentar ordenadamente este nuevo medio libre de fronteras y, al parecer por lo mismo, no sujeto a las leyes de ningún país.
Si bien por algún tiempo hubo quienes pretendieron que el ciberespacio (ése que sólo existe dentro de las redes de cómputo) se mantuviera completamente anárquico, hoy es claro que, para alcanzar todo su potencial, es necesario regularlo de manera precisa. De hecho, prácticamente en todos los países y en diversos organismos internacionales, actualmente se discuten propuestas para hacer de la "Red Mundial de la Información" un lugar seguro para hacer negocios, para entretenernos, intercambiar ideas, etc.
Probablemente usted o su empresa ya hayan hecho alguna operación de compraventa mediante el Internet o se encuentren cercanos a realizarla. Se preguntará entonces, ¿qué clase de riesgos legales puedo correr al hacer tales operaciones o al anunciar mis productos o servicios en la Red? La respuesta es que existen muchos y muy diversos riesgos involucrados. Por razones de espacio, en esta ocasión sólo nos referiremos a los principales riesgos que enfrenta una empresa que ofrece sus bienes o servicios en la Red.
En primer término, hay que destacar algo que ya mencionamos: el Internet es un medio global. Esto quiere decir que, el hecho de que cualquier persona, en cualquier parte, pueda tener acceso a la "página" de su negocio, le expone potencialmente a las leyes y reglamentaciones de cualquier país.
Esto es especialmente importante cuando el producto o servicio que ofrece puede encontrarse regulado de manera especial o sujeto a limitaciones que usted o su empresa desconocen. Más aún, puede usted o su empresa encontrarse involucrado en litigios fuera de México, sujeto a leyes extranjeras con los riesgos potenciales que esto representa.
Otro aspecto que debe considerar es el siguiente: Si cierra usted operaciones mediante el Internet, ¿cómo puede estar seguro que la persona con quien está tratando es efectivamente quien dice ser?, ¿qué le garantiza que dicho cliente cumplirá con su parte de una transacción acordada mediante un simple click?, ¿cómo obligarle en caso de incumplimiento, sobre todo ante la carencia de documentos firmados?
Asimismo, su valiosa propiedad intelectual (sus marcas, patentes, nombres comerciales, secretos industriales, etc.) pueden también estar en juego. ¿Posee usted la titularidad sobre el "nombre de dominio" de su empresa? (por ejemplo: "www.[nombre de su empresa].com.mx").
Si su negocio involucra obras originales tales como fotografías, dibujos, música, textos, programas de cómputo, diseños, etc., ¿qué puede hacer si alguien más decide hacer uso de las mismas en forma ilegal (tan simple como "cortar y pegar") sin pedir su autorización?
¿Recopila su página información de carácter personal de quienes le visitan a través de encuestas o solicitando que llenen alguna forma electrónica? Si bien esto puede ser muy atractivo y útil para fines comerciales, ya que le proporciona datos relevantes sobre el tipo de gente que le visita, su edad, poder adquisitivo, preferencias, etc., existen varias legislaciones que regulan en forma estricta la manera en que se puede usar dicha información, y en algunos países, incluso se exigen ciertos requisitos sobre la manera de recopilarla.
Mientras que la tecnología está modificando la manera de hacer negocios a escala global, hay verdades elementales que nunca cambian. Si bien es cierto que el Internet representa enormes oportunidades estratégicas para hacer negocios, tan bien lo es que, el no tomar las precauciones legales necesarias al ingresar a hacer operaciones comerciales o financieras electrónicamente, puede acarrear graves consecuencias para su organización. Como decían los abuelos, "más vale prevenir que lamentar".
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