Las falacias de la nueva economía
Por: OMAR CAO
ENERO 25, 2001

La utilización de terminología sin rigor conceptual y sin análisis previos, es una práctica habitual del marketing y la publicidad engañosa. El concepto Nueva Economía no escapa de estas variables.


¿ Existe una nueva economía o una reformulación de los dogmas económicos tradicionales? ¿Acaso hemos encontrado la fórmula mágica capitalista que mantendrá el crecimiento constante, sin inflación y con bajo desempleo?

A través de esta nota, intentaremos aclarar algunas dudas y errores conceptuales comunes al hablar de la "Nueva Economía". Partimos de analizar tres conceptos que consideramos errados acerca de esta polémica denominación.

Existe una nueva economía que reemplaza a la anterior:

Este error conceptual lo cometen tanto novicios como afamados catedráticos. La economía sigue estando regida por los integrantes fundamentales e históricos: recesiones, inflación, tasas de interés y desempleo.

Partir equivocados desde este concepto puede llevarnos a deducir o inferir conclusiones erradas. Existen técnicas y tecnologías que permiten optimizar los recursos en pos de obtener mayor eficiencia y rentabilidad que con las técnicas y tecnologías anteriores. Pero asimismo, negar los fundamentos de la economía es un error sumamente grave.

La nueva economía conlleva al fin de las recesiones y la inflación, dado que la productividad (la mejora continua) permite mantener y aumentar las ganancias corporativas.

Quizá este es uno de los principales mitos de la nueva economía. Si bien es cierto que la productividad en Estados Unidos se ha duplicado desde el 95 al 2000 a tasas 100% mayores que las históricas, estamos siendo espectadores de un "soft landing" de la economía americana con síntomas evidentes: mayor pedido de subsidios por desempleo en Estados Unidos, menor pedido de casas nuevas, bajas en la venta de las automotrices, etc.

El "sueño" de la nueva economía no parece ser factible a nivel global: si bien Estados Unidos crece, este crecimiento es sobre la base de la inversión directa global hacia el gran país del norte. Estados Unidos posee un nivel de endeudamiento enorme (privado como corporativo), por lo cual, de darse síntomas de una recesión, todo el sueño entero de la nueva economía se caería como un castillo de naipes.

Por otro lado, los países latinoamericanos, asiáticos y Rusia (los denominados países emergentes), han sufrido recesiones gravísimas en los últimos cinco años ( Tigres asiáticos en el 97, Rusia en el 98, Brasil en el 99 y Argentina, que sufre una fuerte recesión hace más de dos años). Caso aparte es Japón, cuya economía está sumida en una recesión desde 1990 (posterior al crack del Nikkei, y presa de la "trampa de liquidez" que llama Paul Krugman).

Como podemos ver, la nueva economía (si existe) no es de alcance global, como muchos teóricos pregonaban.

La inflación desapareció. Las corporaciones aumentan la productividad constantemente, manteniendo los precios bajos.

Uno de los mitos de la "Nueva Economía" es el mito de la productividad con la eliminación de la inflación. La utopía de la "Nueva Economía" chocó con la realidad al darse factores adversos para las compañías, lo que hizo resurgir el temor a la inflación en USA: aumento de los precios del petróleo, baja del Euro y tasa de desempleo mínima.

El aumento en los precios del petróleo encarece el transporte y los gastos como calefacción o energía en general, la baja del euro resiente las ganancias corporativas de las empresas con ubicación en Europa, y el bajo desempleo presiona a los empleadores a aumentar los salarios para retener a sus empleados (o sufrir presiones gremiales).

Lo cierto es que el fantasma de la inflación aparece como una amenaza constante dentro de la cualquier economía mundial. Ahora habrá que analizar de qué manera ha impactado la llamada "Nueva Economía" el esquema global de intercambio de bienes y servicios.


* Omar Cao







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