El arte de la estrategia
Luis Ramón Carazo
Diciembre 10, 2002

Maquiavelo, personaje renacentista florentino, fue autor de El Príncipe libro sobre el arte de la política. Desde hace muchos años tendemos a tachar a los que usan sus ideas de "maquiavélicos", cuando en realidad la obra referida más bien exhibe un profundo conocimiento psicológico del ser humano y es aplicable hoy en día no solo a la política sino también a la gestión de los negocios.


L a intención
Es analizar algunas de sus citas y sirvan para reflexionar sobre la estrategia a seguir los años venideros en épocas en que fenece el actual. Recomiendo la lectura completa de la obra, en especial a un amigo que nació el mismo día que Nicolás Maquiavelo el 3 de mayo obviamente muchos años más tarde y no en Florencia sino en México.

Resistencia a los cambios...
Los hombres viven tranquilos si se les mantiene en las viejas formas de vida. La incredulidad de los hombres, hace que nunca crean en lo nuevo hasta que adquieren una firme experiencia de ello. La naturaleza de los pueblos es muy poco constante: Resulta fácil convencerlos de una cosa, pero es difícil mantenerlos convencidos.

Les sonará familiar...
A quienes han intentado modificar el status quo de sus organizaciones y tratan de adoptar nuevas formas de hacer las cosas, lo normal es que mientras no se entienda cual es el beneficio del cambio, la oposición será feroz a cualquier situación que altere la tranquilidad y ponga en riesgo el poder de quienes lo detentan y saben que con el cambio pudieran no salir beneficiados por eso se opondrán con todas sus habilidades y conocimiento.

Cuando iniciar el combate...
No se debe jamás permitir que se continúe con evasivas para evitar una guerra porque no se le evita, sino que se le retrasa con desventaja suya.

En la actualidad...
La globalización, la tecnología, la competencia feroz no se detiene, avanza, si en lugar de preparar caminos para hacer rentable la inversión, estamos paralizados por lo que pensamos es un momento de crisis mundial y que algún día pasara, estamos equivocados, la guerra por la rentabilidad está ahí y tenemos que preparar a los negocios para la batalla que estamos librando día a día, retrasar las acciones generará desventajas y el tiempo se pudiera convertir en nuestro peor enemigo, el no hacer nada, juega en contra de nuestros intereses.

Prudencia...
El que no detecta los males cuando nacen, no es verdaderamente prudente. Un príncipe que no se preocupa del arte de la guerra, aparte de las calamidades que le pueden acaecer, jamás podrá ser apreciado por sus soldados ni tampoco fiarse de ellos.

En otras palabras...
No dormirnos en nuestros laureles mientras Estados Unidos se recupera o pasa el Congreso las reformas, más bien analizar nuestras debilidades como organización y tratar de superarlas para convertirnos en competitivos, la meta es el consumidor sin lugar a dudas, todos van a por él, como dirían en España y hacerlo una finalidad en toda la organización actuando en equipo.

Prestigio...
Ayuda también bastante dar ejemplos sorprendentes en su administración de los asuntos interiores, de forma que cuando algún subordinado lleve a cabo alguna acción extraordinaria (buena o mala), se adopte un premio o un castigo para que se hable de él. Hay mucha gente que estiman que un príncipe sabio debe, cuando tenga la oportunidad fomentarse con astucia alguna oposición a fin de que una vez vencida brille a mayor altura su grandeza.

Recompensar o castigar...
Es decir evaluar el desempeño de manera objetiva y lograr que la organización esté al tanto de lo bueno, lo regular y lo malo en los logros y fracasos para sacar provecho y corregir el camino, pero habría que entender que la oposición es la competencia, no nosotros mismos.

Elección y manejo de consejeros...
No hay otro medio de defenderse de las adulaciones que hacer comprender a los hombres que no te ofenden si te dicen la verdad; pero cuando todo mundo puede decírtela, te falta al respeto. Un príncipe prudente se procura un tercer procedimiento; elige hombres sensatos y otorga a ellos la libertad de decirle la verdad.

Esto es...
Equilibrar el gobierno corporativo para que exista suficiente discusión e incluso desacuerdo entre quienes han demostrado ser analíticos y conocedores de lo que están opinando, en su caso acudir a expertos en negocios que no ocultan la verdad y si la disectan para saber cuales serán las alternativas en la toma de decisiones de corto, mediano y largo plazos.

A Muchos filósofos...
Les parece diabólico Maquiavelo, por afirmar que "es necesario ser un gran simulador y disimulador; y los hombres son tan simples y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes que el que engaña encontrará siempre quién se deje engañar".

En las cualidades del príncipe...
De ciertas formas que el príncipe pudiera tener, incluso me atreveré a decir que si las tiene y se las observa siempre son perjudiciales, pero si aparenta tenerlas son útiles; por ejemplo; parecer demente, leal, humano, íntegro, devoto, y serlo, pero tener el ánimo predispuesto de tal manera que si es necesario no serlo, puedas y sepas adoptar la cualidad contraria.

Se escucha...
Duro pero refleja lo mucho que está en vigor el pensamiento de Maquiavelo, algunas de sus ideas pueden ser rebatibles por crudas, pero no cabe duda que leerlo, permite comprender muchas de las cosas que suceden hoy en día y tal vez algunas de las ideas de El Príncipe nos sirvan para dar forma a nuestras estrategias futuras en el mundo por desgracia se me ocurre pensar tan "maquiavélico" que vivimos y obliga, a no ser presas fáciles del entorno tan enrarecido en el que nos movemos.


* Luis Ramón Carazo gic@infosel.net.mx
Socio de Grupo Internacional de Consultoría, Profesor de asignatura del ITAM y ex miembro del Comité Internacional de The Strategic Leadership Forum.






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