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P
ara Alfredo Harp Helú...
Va más allá de los negocios, así lo comenta en un libro de su autoría "Vivir y morir jugando béisbol", en sus páginas hace un relato de manera muy entretenido de su paso por la vida, desde sus antecesores, usando en todo momento, la jerga beisbolera. Se la aprobaría con diez, El Rápido Esquivel que en paz descanse.
Oaxaca para vivir...
El mejor campo de pelota, el deporte de intelectuales, para algunos, "el rey de los deportes", a sus socios, compañeros, negocios, los va hilando desde las ligas pequeñas, hasta convertirse en propietario de dos equipos profesionales de la Liga Mexicana de Béisbol.
En sus empresas...
Habla de carreras producidas; de más hits conectados por el equipo; de derrotas en extra inmings; de racha de bateo; de carreras de caballito; de sus temporadas más difíciles. Como quién escribe por cierto, es fanático de los Diablos Rojos y de los Yanquis de Nueva York, con la gran diferencia que él además es dueño de los pingos y de los Guerreros de Oaxaca.
Usando el mismo lenguaje...
Las empresas a la ofensiva, bateando, a la defensiva, lanzando la pelota, su responsabilidad es pararse bien en el diamante (forma del terreno de juego), asumir la capacidad de prepararse y así elevar la oportunidad de batear con contundencia, descifrando los lanzamientos del pitcher, para batear de hit con continuidad, para impulsar a los compañeros embasados (en base, no en un envase) o para ocupar un cojín y convertirse en la carrera potencial del empate, triunfo o acercarse en caso de un marcador desfavorable.
Afilar la majagua...
Como le llaman en el Caribe al bat, para ser oportunos a la ofensiva.
A la defensiva...
Cerrar al cuadro, abrirlo, tener un pitcher al que no sea fácil adivinar el siguiente lanzamiento y provocar el desconcierto en el equipo que batea.
Esto es...
Entender que nuestro conocimiento de la defensiva u ofensiva de los rivales, es necesario revitalizarlo día con día. Para no irnos en banda y evitar escuchar como bateadores, el horrible canto del ponche por parte del umpire, o sufrir como pitcheres (después de varias carreras aceptadas) el ser retirado, teniéndole que entregar la pelota al manager, todos contritos, para que sea otro pitcher quién detenga a la ofensiva enemiga.
En especial...
En el juego final o decisivo de la temporada. Ahora bien para llegar a estar a esas alturas, habrá que vencer muchos obstáculos y de entre todos los equipos que integran la liga en la categoría correspondiente, a la final sólo dos equipos llegan.
Estamos ante un deporte...
Que nos obliga a reflexionar, a los que dirigen, a los que poseen empresas, conseguirán un conocimiento profundo de sus fortalezas y debilidades si lo entienden, pudieran descubrir como acrecentar unas y reforzar las otras, para incrementar las probabilidades de éxito y de continuidad en la organización.
Los puntos clave...
Nos dan la posibilidad de un armado de conceptos sólidos desde el cual entender con mejor precisión, las cuestiones estratégicas.
La efectividad...
Empieza con la claridad en el propósito, pocas personas en las diferentes organizaciones, saben cual es la misión y visión de las empresas e instituciones. Pocos entienden lo fresco y directo que es, saltar al terreno de juego, al diamante, con la mentalidad de aplicarse al máximo y ganar el partido, ése partido que sumado a otros, hace la diferencia entre ganadores y perdedores, entre vencedores y vencidos. Así de sencillo y complejo me parece el Rey de los Deportes.
No hay enemigo pequeño...
Existen muchos ejemplos en el béisbol, como la reciente derrota de los poderosos Yanquis contra los Marlines, en la Serie de Otoño en los Estados Unidos, en que el equipo más cohesivo y sobrio, se impuso al de mejores individuales y más rico en sueldos.
En los negocios e instituciones...
Se debe, oír y aprender, desarrollar una base de conocimiento, construir relaciones estrechas, dar seguimiento y ejecutar, como en el béisbol.
Como managers...
Convertirnos en líderes, analizar jugada por jugada, bateada por bateada, lanzamiento por lanzamiento, hasta que no caiga el último out del partido, diría el Mago Septién, "esto no se acaba hasta que se acaba"
O Harp Helú...
En su libro afirma, que en el béisbol al final lo más importante, lo único, diría Lombardi (famoso entrenador de los Empacadores de Green Bay ya fallecido), es la victoria.
Sin dejar de entender...
Que en el béisbol y en los negocios, las derrotas nos muestran la necesidad de hacer cambios.
Enderezar el rumbo...
Para regresar a la senda de la victoria. No existe en la historia del béisbol, en ninguna parte del mundo, un equipo o un jugador en cualquier posición, con un récord perfecto, tampoco una empresa puede ufanarse de tenerlo.
El chiste...
Es mantener en el caso del bateo, un alto porcentaje de hits conectados y en el caso del pitcheo, un margen de carreras limpias y a la defensiva, fildear con los menos errores posibles. Apegados al "librito", el cual por cierto nadie que yo sepa, lo ha visto, más bien se refieren los cronistas a la costumbre como tal, dudo mucho que exista por escrito un libro de fórmulas beisboleras, si sabe algo, por favor hágamelo infórmeme, para darlo a conocer. A lo que estaba, los que no siguen al "librito", reitero si es que existe, al olvidarse de la costumbre, de los paradigmas, se arriesgan a ser considerados irreverentes.
Pero...
Si aciertan, los elogiaran como audaces, como atrevidos, destructores de lo establecido, pues estrategia contra estrategia, vencieron al manager del equipo contrario, saliéndose del guión, de lo establecido.
Y entre partidos...
Se nos va la vida y la existencia, por eso el deporte en general y el béisbol en particular, nos lleva a reflexionar en el reto y emoción que significa dirigir en los negocios e instituciones.
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