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¿Torero o mercadólogo?
Arturo Carreón
Enero 16 2002
“Al manejar un negocio debemos ser como el torero, que al torear se concentra totalmente en el toro y se olvida del público; y no ser como el torero que se preocupa más por los aplausos del público que por torear, ya que éste último tarde o temprano resulta envestido por el toro”
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ace algún tiempo, escuche una analogía que me pareció muy interesante y atinada, especialmente por la interpretación que le dio la persona que la usó, quién en ese tiempo era el director general de la compañía de servicios de Internet, Terra.
Así recuerdo lo que dijo:
"Al manejar un negocio debemos ser como el torero, que al torear se concentra totalmente en el toro y se olvida del público; y no ser como el torero que se preocupa más por los aplausos del público que por torear, ya que éste último tarde o temprano resulta envestido por el toro"
Desde el punto de vista de la mercadotecnia, lo que nos está diciendo esta idea, es que al manejar un negocio debemos enfocarnos y concentrarnos siempre, y primero que nada en nuestros clientes (los toros) y no únicamente en generar utilidades (aplausos); ya que si sólo se le da importancia a sacarle el mayor provecho, en cuanto a utilidades, a los clientes de un negocio sin preocuparnos por sus necesidades, tarde o temprano dicha empresa se verá superada por sus competidores o simplemente irá siendo abandonada por sus consumidores. Esto no es otra cosa que quitarnos de la mente, que el objetivo principal o único de un negocio es generar utilidades; tenemos que aprender que las utilidades no son otra cosa que una consecuencia del buen desempeño de una compañía que satisface perfectamente las necesidades de sus consumidores meta.
Por ello, muchos directores o dueños de empresas no se dan cuenta de que un negocio manejado por la mercadotecnia, marketing-driven business, como dirían los norteamericanos; no es aquel que le da todo el poder al director o departamento de mercadotecnia de la empresa; si no el que se preocupa por mantener y proteger la cartera de clientes del negocio, manteniendo satisfechos y felices a sus consumidores. En pocas palabras es el que se enfoca en el "toro", dándole la importancia necesaria a quienes compran sus productos y/o servicios.
Entonces, si nos preocupamos por torear bien, concentrándonos principalmente en el toro, lograremos dar un buen espectáculo sin que éste nos envista, y como consecuencia lógica recibiremos una gran ovación del público. Sin embargo, no debemos olvidar que una empresa forzosamente necesita generar ingresos (aplausos) para poder subsistir, por lo que se debe buscar un equilibrio entre torear y dar espectáculo, sin que nos envista el toro.
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