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uando una compañía está a punto de ser adquirida, el vendedor debe estar consciente de que las marcas, patentes, modelos de utilidad, nombres comerciales y derechos de autor (la Propiedad Intelectual) puede incrementar el valor de la operación. En ocasiones es precisamente esta propiedad intelectual lo que lleva a un tercero a querer comprar su empresa.
Sus conocimientos, reputación, procedimientos, creaciones, inventos, etc., son propiedad inmaterial. El objetivo de la propiedad intelectual es transformar esos intangibles en propiedad protegida y redituable. Debido a la naturaleza intangible de estos derechos, anteriormente había una larga tradición de no prestarles la atención que merecen, particularmente en el contexto de una adquisición corporativa. Sin embargo, esto ha ido cambiando, y actualmente sin lugar a duda, la Propiedad Intelectual es un elemento valiosísimo, particularmente en la industria de la computación, publicidad, entretenimiento, tecnología de información, biotecnología, alimentos, bebida y ropa. Esto explica que Pepsi gaste felizmente un estimado de 500 millones de dólares para cambiar el diseño y los colores de la lata del refresco o para pintar de azul el famoso "Concorde' en una iniciativa publicitaria. Pepsi sabe cual es el valor de su marca.
Y si quiere comprar una empresa, ¿Qué hacer? Una auditoría legal. Este es el medio ideal para determinar y verificar el valor de la Propiedad Industrial buscando responder a la pregunta: ¿Qué estoy comprando?
Dicha auditoría inicia con la identificación de la Propiedad Intelectual, tanto solicitudes y como registros a ser adquiridos, así como contratos de licencia, transferencia de tecnología, "Know-how", etc. Seguido de búsquedas en los archivos del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial y en el Registro Público del Derecho de Autor a nombre del vendedor, la compañía a adquirir y empresas relacionadas, a fin de corroborar la información existente y mostrar aquella a la cual no se haya tenido acceso y detectar riesgos potenciales de la operación.
Una vez que la Propiedad Intelectual ha sido identificada, se buscará confirmar que la misma se encuentre vigente y que se haya cumplido con los requisitos de ley para su mantenimiento. Conforme a la ley, cualquier cambio de titular, licencia u otra modificación de los registros o solicitudes debe de constar en los archivos de la autoridad, tanto el último movimiento como el primero en caso de ser una cadena de transmisiones.
La historia de los litigios en contra de la Propiedad Intelectual es también muy importante, aquella que no ha sido atacada por terceros es mucho más valiosa y sólida que la que si lo ha sido. Acuerdos o sentencias favorables, o modificaciones a la misma luego del litigio, también son señales de un activo fuerte.
Entre alguna de las cosas que se deben de tener en cuenta encontramos:
· La vida económicamente efectiva de la propiedad;
· El uso y el tiempo del mismo;
· La protección legal a la misma;
· La existencia de beneficios fiscales;
· La naturaleza competitiva del entorno donde se distribuye la Propiedad Intelectual;
· Si existe un nivel de investigación y desarrollo necesario para mantener la propiedad;
· Las restricciones a su explotación;
· El análisis del vínculo entre consumidor y marca.
La auditoría no busca simplemente "checar" la Propiedad Intelectual, sino evaluar el significado real de la venta de los activos en el contexto de las metas del negocio del comprador, y por tanto el valor de los mismos.
En el caso de que se demuestre que los derechos de Propiedad Intelectual son sólidos, que existe una relación real y valiosa entre estos derechos y el giro del negocio, que tienen un lugar en el mercado y son reconocidos por el consumidor, así como la existencia de una fuerte conexión entre la planeación estratégica de la compañía y el desarrollo de producto, los resultados de la auditoría van a tener un efecto significativo en el precio de compra. Sobra decir que la Propiedad Industrial mal registrada o protegida puede carecer de valor al hacer una oferta de compra.
Si compra ¿ No cree que vale la pena saber que está pagando el precio justo? Si vende ¿está pidiendo realmente lo que vale su negocio?
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