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E
n el parabrisas de mi auto un cupón de descuento para desayunar en un restaurante esperaba silencioso el momento de realizar su misión, al encender el auto pude escuchar la voz del anunciante de radio promoviendo un concierto musical que se celebraría ese fin de semana, el camino a casa fue un deleite de estrategias creativas impresas en panorámicos... en fin, era una realidad... la mercadotecnia estaba latente.
Pero mis sentidos estaban tan alertas que incluso detecté nuevas formas en las que la mercadotecnia se hacía presente rebasando las fronteras académicas y adentrándose en las relaciones humanas. Cuando llegué a casa me encontré con mi hermana que en ese momento estaba haciendo los preparativos para su boda. Estaba parada frente al espejo admirando por doceava ocasión su vestido de novia. En su mirada había algo de descontento que se filtraba enmedio de su felicidad. Le pregunté que le pasaba y me dijo que sentía que el vestido no estaba hecho para ella... tenía razón, la complexión de mi hermana es delgada y el vestido parecía quedarle grande. Fue entonces cuando le propuse llevarlo con el sastre para que lo ajustaran a su cuerpo y ella me contestó que nunca se vería bien, que simplemente era demasiado delgada. Haciendo un esfuerzo por levantar su ánimo le dije que se vería muy bien cuando el vestido lograra resaltar su esbeltez que era la característica principal de su persona... mi hermana sonrió y en ese momento me encontré practicando la mercadotecnia.
El tiempo pasó y recibí mi título universitario unos meses antes de casarme. Nos mudamos a Estados Unidos y la cigueña nos hizo dos regalos, una niña y un niño que llenaron de alegría la casa y consumieron por completo mi tiempo libre. Me di cuenta que ser mamá era uno de los retos más grandes que existen, quizá el único para el cuál no existe escuela alguna mas que la propia vida. Hoy en día los libros siguen siendo mis aliados a pesar de que los temas que en ellos busco si han cambiado.
Sin embargo no deja de asombrarme la forma en la que sigo aplicando mis conocimientos de mercadotecnia. Cada día sin darme cuenta estoy satisfaciendo las necesidades de dos de los clientes más exigentes que alguien pueda tener.... mis dos hijos. Nunca antes había entendido la raíz de las diferencias en los gustos, preferencias y necesidades de los consumidores hasta que tuve a mis hijos. Uno prefiere la leche caliente y con chocolate mientras que el otro la toma fría y sola.... una preferencia que nada tiene que ver con el ambiente que los rodea porque ambos nacieron y crecieron en las mismas circunstancias, ambos probaron la leche sola y fría como también la probaron caliente y con chocolate.
La respuesta es la individualidad, esa característica que nos distingue y que nos hace diferentes. Ahora puedo comprender claramente el porque de la mercadotecnia; si dos pequeñas personitas pueden tener tan diferentes necesidades y hacen hasta lo imposible por satisfacerlas... ¿cuántas y qué tan variadas necesidades existirán en los consumidores? Resulta por demás retador el poder detectar los aspectos de esa individualidad que pueden ser semejantes entre las personas, para poder agruparlas en segmentos con necesidades similares... pero más retador es poder satisfacer las necesidades individuales que permanecen latentes, eso lo da el contacto directo con el cliente.
Mis dos pequeños clientes por lo pronto me siguen enseñando todos los días lo importante que es entender sus diferencias, sin duda alguna sigo practicando la mercadotecnia.... solo que la sonrisa de mis dos clientes satisfechos, es mucho más alentadora.
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