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¡Muerte a los spammers!
Por: ROBERTO NEUBERGER
ENERO 17, 2000
Si este título le parece un tanto violento, tal vez tenga razón, pero una persona que hace spam, invadiendo la privacidad de sus víctimas y desprestigiando un medio de altísimo potencial como el email marketing, comprenderá mejor su significado. Pero hay una forma de pararlos y aquí le decimos como.
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l primer caso de correo electrónico no solicitado apareció en los Estados Unidos en 1994, cuando los abogados Canter & Siegel de Arizona empapelaron Internet con ofertas de asistencia para obtener permiso de residencia en este país.
Se hicieron famosos, pero por la cadena de rechazos que recibieron, ya que fueron vilipendiados tanto en los Estados Unidos como en el exterior.
Si usted piensa que nunca envió correos electrónicos no solicitados y que siempre cumple con las mejores prácticas de email marketing, tal vez esté cometiendo un error de apreciación.
¿Permite que -en su lista de correos- alguien se inscriba por error o que otro usuario inscriba a un enemigo para jugarle una mala pasada?
¿Supone que todas las personas que le han comprado algo también desean recibir sus correos con nuevas ofertas?
¿Facilita el procedimiento de baja en sus listas?
Sin quererlo usted puede estar enviando correos no solicitado, pero convengamos que en estos casos usted no se convertirá en un delincuente virtual.
Pero existen otras personas que, ya sea por vender grandes bases de datos, capturadas mediante programas que recorren la web en busca de direcciones de email, como quienes los compran y comienzan a enviar correos basura, que sí pueden catalogarse como tales.
Por lo general, los mensajes no solicitados tienen algunas características como frases llamativas en los temas ("Yo gané un millón en una semana"; "Sólo para gente que desee tener éxito!", "Chicas calientes"), encabezados falsos, remitentes inexistentes, ofertas fraudulentas u ofensivas, o mecanismos falsos de cancelación de una supuesta suscripción etc.
Y tantos otros correos comerciales que aunque escritos "seriamente" igual -gústele o no- siguen cayendo dentro de esta categoría.
Pero hay una forma de pararlos: la lista RBL de MAPS, una de las listas negras más populares de Internet, utilizada por el 33% de los administradores de correos para filtrar los mensajes de quienes están denunciados como spammers. (www.mailabuse.org)
El nombre tenebroso que ostenta esta lista (lista del agujero negro en tiempo real) no es para menos.
Los muchachos no se andan con bromas. Ellos registran a las redes que permiten el envío de spam y ofrecen este servicio a otros admistradores que, a través de un sistema de filtros, automáticamente comienzan a rechazar los envíos de quienes estén denunciados allí.
Quien cae en esta lista no es el spammer propiamente dicho. Si fuera así sería imposible de parar debido a que uno cambiaría su dirección y borraría su expediente. Quien cae es el proveedor del servicio de envío de correos. El que facilita la dirección de SMTP que se configura en los clientes de correos como el Outlook, Eudora y otros.
En http://maps.vix.com/rbl se explica como entran a la lista negra las empresas que envían correo no solicitado y que procedimiento deben seguir para salir de ella, si es que han sido añadidos por error.
No hay leyes contra el spam que puedan funcionar (en general, no hay muchas leyes que puedan funcionar en Internet). La red tiene su propia ley y es implacable. Existe la netiquette y ella dice que debemos abstenernos de molestar intencionalmente a otros ciudadanos de Internet y si alguien no la respeta, bueno, para eso está la RBL de MAPS.
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