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Papá, ¿me das permiso?
Por: LOURDES CASTILLO
ENERO 24, 2001
Esta frase quizá ya es cosa del pasado para muchos de nosotros. ¿Hace cuánto tiempo que no tenemos que ir con papá (o mamá, según sea el caso) a pedirle permiso para ir a la fiesta del viernes, en la que estarán todos los amigos y a la que no podemos faltar?
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iertamente ya no tenemos que pedir permiso para muchas cosas, pues llegamos a la edad en la que somos lo suficientemente independientes y podemos tomar nuestras decisiones sin necesidad de consultarlas.
Ojalá todo en la vida fuera tan fácil como "tomarnos la libertad" de hacer algo o dejarlo de hacer. Sin embargo en los negocios las cosas están cambiando. Ahora la empresa no decide entrar en contacto con el cliente nada más porque así lo desea. El cliente decide con quien quiere estar en contacto y con quien no, por lo tanto las empresas deben pedirle permiso para mandarle información sobre sus productos, promociones, etc.
Es decir que ahora el cliente es como el papá al que tenemos que ir a jalarle la camisa para que nos haga caso un segundo. Cuando nos presta atención hay que pedirle permiso para mostrarle lo que ofrecemos.
Este papá con su experiencia anterior decidirá si nos deja ir a la fiesta o no. Principalmente lo que toma en cuenta para responder es el conocimiento que tiene de la empresa, sus contactos anteriores con ella y las recomendaciones que ha escuchado. Pero sobre todo decide con base en si necesita o no el(los) producto(s) de la empresa en cuestión.
Lo que lo anterior nos quiere decir es que el camino más fácil para obtener el tan preciado permiso es portándonos bien. ¿Cómo? Investigando un poco al cliente, para diseñarle ofertas que realmente le sean relevantes. Algo así como sacar buenas calificaciones y ayudar en casa.
Otro punto que debemos tomar en cuenta es ir calificando al prospecto, no vamos a andar pidiendo permiso a diestra y siniestra. Está bien querer ir a todas las fiestas, pero aveces tenemos que sacrificar un poco. Por ejemplo aunque ofrezcamos una secadora para el cabello muy buena y que seque más rápido que las demás, no tiene caso que se la mostremos a una persona que carece de pelo. No la va a comprar, pues no la necesita. ¿Para qué gastamos nuestros esfuerzos en él?
Una vez que se obtuvo el permiso queda mucho por hacer, ya que puede ser revocado en cualquier momento. No se puede defraudar al cliente. Hay que seguir aumentando la confianza que nos depositó, dándole lo que le prometimos. Si quedamos de llegar temprano, eso debemos hacer para que el siguiente Viernes "papá" nos vuelva a dar permiso de ir a la fiesta.
Si el cliente únicamente se suscribió a un newsletter y no quiere ser contactado por nuestros aliados comerciales; Lo que deberá tener en su buzón de correo es solamente el newsletter. Con acciones como éstas correspondemos a la confianza que nos depositó.
Pero, ¿por qué es tan importante esto del permiso? Porque deja ver al cliente que valoramos la relación con él y que respetamos sus decisiones. Un cliente que se siente tomado en cuenta por una empresa es un buen prospecto para convertirse en cliente leal. Ya sabemos que los clientes fieles son los que mejores utilidades dejan en la empresa.
El cliente es nuestro papá, nuestra comunicación bidireccional con él es la fiesta, de modo que nos tendremos que convertir de nuevo en adolescentes que tienen que pedir permiso.
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